Las grandes ligas europeas han cerrado un mercado marcado por inversiones millonarias, reconstrucciones profundas y apuestas por centrocampistas capaces de cambiar el rumbo de sus equipos. El Manchester City protagonizó el movimiento más destacado al pagar 145 millones de euros por Enzo Fernández, procedente del Chelsea, después de incorporar a Ayyoub Bouaddi por 95 millones y a Elliot Anderson por 135 millones. La salida de Rodrigo Hernández aceleró una renovación estructural en el centro del campo durante el inicio de la era posterior a Pep Guardiola.
Inversiones para competir arriba
El Chelsea, dirigido por Xabi Alonso, había convertido a Morgan Rogers en el fichaje más caro del verano antes de la operación de Enzo Fernández. El centrocampista, llegado del Aston Villa por una cifra superior a los 145 millones, ha comenzado como titular y ya suma un gol y una asistencia. El club londinense también incorporó al portero argentino Emiliano “Dibu” Martínez, campeón del mundo en 2022, quien debutó con una victoria por 4-3 ante el Brighton.

El Arsenal pagó 87 millones por Bruno Guimaraes para añadir verticalidad, profundidad y capacidad de pase al proyecto de Mikel Arteta. El Liverpool, por su parte, desembolsó 125 millones por Bradley Barcola, una operación vinculada a la necesidad de recuperar desequilibrio ofensivo tras la salida de Mohamed Salah al Trabzonspor. El Paris Saint-Germain respondió con Ferran Torres, traspasado por el Barcelona por 40 millones, para reforzar un ataque que también perdió presencia con las salidas de Gonçalo Ramos y Bradley Barcola.
Entre las operaciones de menor coste destacan los 50 millones pagados por el Bayern de Múnich al PSV Eindhoven por Ismail Saibari, cuyo impacto fue inmediato con dos asistencias en dos partidos y el título de la Supercopa alemana. Tottenham incorporó a Savinho por 88 millones pese a su delicada situación clasificatoria, mientras que la Juventus recibió cedido a Nick Woltemade por 3,5 millones para intentar revalorizar al delantero alemán. El patrón común es claro: los clubes no solo buscan rendimiento inmediato, sino piezas para acelerar nuevos ciclos deportivos.
