En París, el oftalmólogo Francis Ferrari practica desde hace más de una década la queratopigmentación láser (FLAAK), un procedimiento que inyecta pigmentos minerales directamente en la córnea para modificar el color de los ojos. Más de 2.500 pacientes han acudido a su clínica New Eyes Paris, atraídos por redes sociales, para pasar de tonos oscuros a verdes, azules o dorados.

La técnica utiliza un láser de femtosegundo para crear un túnel circular en la córnea e inyectar el pigmento. La intervención dura menos de una hora por ambos ojos y la recuperación es de un día. Ferrari sostiene que el riesgo es menor que el de lentes de contacto o cirugía LASIK, aunque no presenta datos a largo plazo.
Riesgos y rechazo médico
La Academia Americana de Oftalmología ha emitido dos advertencias contra el procedimiento, que carece de aprobación de la FDA. Los riesgos incluyen cicatrices corneales, infecciones, inflamación y posible pérdida de visión. Especialistas destacan que la córnea es inmunológicamente sensible y que la introducción de pigmentos extraños puede generar complicaciones permanentes.
Ferrari y su colega Jean-François Faure operan solo los miércoles en una clínica del sexto distrito parisino. El costo es de 7.000 euros. Aunque compite con al menos seis clínicas rivales en la ciudad y forma a otros oftalmólogos, el procedimiento sigue siendo controvertido por la ausencia de estudios de seguimiento prolongado.
