El propietario de un criadero de perros de Melgar de Fernamental, en Burgos, se ha declarado inocente de los delitos de maltrato animal y alzamiento de bienes. En la última sesión del juicio, celebrada este viernes, afirmó que fue víctima de una persecución de la Guardia Civil basada en denuncias falsas, inspecciones constantes y detenciones reiteradas. Según su versión, esa situación le obligó a abandonar España y trasladarse a México en 2020, pocos días antes de que las autoridades desmantelaran las instalaciones.
Una defensa enfrentada a los informes veterinarios
La acusación sostiene que el acusado dejó sin atención a cerca de un centenar de perros, de los que una veintena fueron encontrados muertos. Los veterinarios que atendieron a los animales describieron un cuadro de desnutrición, deshidratación extrema, enfermedades crónicas, heridas y traumatismos compatibles con un abandono prolongado. Las autopsias detectaron además signos de inanición, mordeduras y evidencias de canibalismo; algunos cadáveres llevaban hasta 25 días en el recinto.

La Fiscalía considera que no se trató de un deterioro puntual, sino de un maltrato continuado que pudo evitarse. Afirma que el acusado rechazó en varias ocasiones ceder los animales a una asociación protectora y huyó del país dejándolos sin cuidados. Por este delito solicita 18 meses de prisión, pena respaldada por la Junta de Castilla y León y la acusación particular.
El patrimonio, otro eje del proceso
Las acusaciones también reclaman hasta tres años de cárcel por alzamiento de bienes. Sostienen que transfirió propiedades a su madre y a su expareja para eludir posibles responsabilidades civiles y aparentar insolvencia. Ambas fueron condenadas en 2025 por maltrato animal. La defensa pide la absolución, cuestiona la legalidad de la extradición desde Venezuela y niega que el acusado fuera el único titular de los perros. Tras la vista, el caso queda pendiente de sentencia.
