El dólar oficial cierra en 24 pesos cubanos mientras persisten las tensiones económicas en Cuba

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El dólar estadounidense cerró este 1 de septiembre en 24 pesos cubanos en el mercado oficial, una baja de 0,44% frente a los 24,11 pesos registrados en la jornada anterior. El movimiento supone una variación reducida en términos diarios, pero ocurre en un escenario marcado por la fragilidad de la economía cubana, las restricciones de divisas y una creciente presión sobre los precios y la oferta de bienes esenciales.

De acuerdo con los datos de cierre, la divisa estadounidense acumuló en la última semana un avance de 0,12%. En la comparación interanual, la cotización oficial mostró un incremento de 0,13%. Estas variaciones reflejan que, pese al descenso de la jornada, el dólar ha mantenido una trayectoria de leves cambios al alza en períodos más amplios dentro del esquema cambiario oficial.

Volatilidad por encima del nivel de referencia

La cotización oficial del dólar ha mostrado una tendencia descendente en los últimos días, aunque el comportamiento de una sola sesión no permite establecer por sí mismo un cambio sostenido. La volatilidad actual se ubicó en 4,1%, por encima del indicador de referencia de 3,63%, una diferencia que apunta a una mayor inestabilidad en la evolución reciente del tipo de cambio.

En una economía con limitada disponibilidad de moneda extranjera, las oscilaciones del dólar tienen efectos que trascienden al mercado financiero. Cuba depende de las divisas para adquirir combustibles, alimentos, materias primas, equipos y otros bienes importados. Por ello, cualquier alteración en la capacidad de captar dólares o en las expectativas de acceso a estas monedas puede trasladarse a los costos de producción, a los precios y a las decisiones de consumo.

La tasa oficial, sin embargo, es solo una parte de la realidad cambiaria del país. La demanda de divisas para importaciones, viajes, ahorro y operaciones en establecimientos que comercializan productos en moneda extranjera ha contribuido históricamente a la existencia de circuitos informales. La distancia entre esos mercados y los valores oficiales se ha convertido en uno de los factores que condicionan las expectativas económicas de hogares y empresas.

La previsión de crecimiento para 2026

El movimiento cambiario coincide con las proyecciones oficiales para 2026, año en el que el Gobierno cubano espera que la economía crezca 1%. La meta es la misma tasa que se había previsto para el período anterior, aunque no se alcanzó debido a la contracción del producto interno bruto. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha advertido que el país operará bajo condiciones de “economía de guerra”, ante amenazas, riesgos y tensiones que podrían agravarse.

La previsión se sustenta principalmente en una mejor perspectiva para el turismo y los servicios de exportación, con especial atención a los servicios médicos, una de las principales fuentes de ingresos externos de la isla. La viabilidad de esa expectativa dependerá de que dichos sectores generen recursos suficientes para aliviar las restricciones de importación y atender compromisos financieros en un contexto internacional complejo.

El Gobierno prevé además una inflación de 10% en el mercado formal durante 2026. La cifra implicaría una reducción de poco más de cinco puntos porcentuales respecto de la inflación interanual registrada al cierre de 2025, cuando alcanzó 14,07%. Una moderación de los precios mejoraría el poder adquisitivo de los hogares, pero el resultado estará ligado a la disponibilidad de productos, a la evolución monetaria y a la capacidad de evitar nuevas presiones sobre el mercado cambiario.

Déficit, escasez y necesidad de inversión

El presupuesto contempla un déficit fiscal de 74.500 millones de pesos cubanos para 2026, equivalente a unos 3.100 millones de dólares según la tasa oficial aplicable a empresas. El monto es similar al previsto el año anterior y revela el limitado margen de maniobra de las finanzas públicas. Mantener el gasto estatal y, al mismo tiempo, contener desequilibrios monetarios representa uno de los principales desafíos para las autoridades.

La economía cubana arrastra problemas estructurales que inciden directamente en el comportamiento de la moneda y en las condiciones de vida: escasez de productos básicos, apagones, inflación elevada, mayor dolarización y una fuerte migración. Entre 2020 y 2024, el producto interno bruto se redujo 11%, mientras que en 2024 cayó 1,1%, el segundo retroceso anual consecutivo. Esa trayectoria ha debilitado la capacidad productiva y ha aumentado la dependencia de fuentes externas de ingreso.

Las autoridades han planteado la necesidad de captar inversión extranjera y han prometido un entorno más dinámico y transparente para los inversores, con mayores facilidades y garantías. El objetivo es atraer capital hacia sectores capaces de generar exportaciones, sustituir importaciones o aliviar problemas de infraestructura. No obstante, la efectividad de esa estrategia dependerá de la estabilidad regulatoria, de la disponibilidad de financiamiento y de la capacidad para ejecutar proyectos en un entorno de severas restricciones.

Una moneda marcada por la unificación monetaria

El peso cubano es la moneda de curso legal y se divide en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021 dejó de circular como medio de pago el peso cubano convertible, conocido como CUC, tras la unificación monetaria. Aunque el CUC conservó valor legal durante un período, dejó de ser aceptado para la compra de productos y servicios, consolidando al peso cubano como única moneda nacional de circulación.

Antes de ese proceso, el sistema monetario cubano convivió con varias tasas y mecanismos de cambio. En 2002, un peso convertible equivalía a 21 pesos cubanos, relación que más tarde se ajustó hasta 26 pesos por CUC. En abril de 2005, el Gobierno fijó el cambio en 25 pesos cubanos por CUC y mantuvo la paridad de este último con el dólar, además de un gravamen aplicado entonces a la moneda estadounidense.

La unificación de 2021 buscó simplificar ese sistema, pero no eliminó las tensiones derivadas de la escasez de divisas. La cotización de 24 pesos por dólar al cierre de este martes debe leerse en ese marco: una variación oficial moderada, pero dentro de una economía donde el acceso a moneda extranjera, la recuperación productiva y el control de la inflación siguen siendo variables decisivas para la estabilidad cambiaria.

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