El dólar estadounidense cerró este 1 de septiembre en $3.160,18 colombianos, con una caída diaria de 1,29% frente a los $3.201,45 de la jornada anterior. El movimiento profundiza la fortaleza reciente del peso, aunque no elimina la tensión del mercado: la volatilidad del par llegó a 14,25%, por encima de su referencia de 13,56%.

Una baja diaria dentro de un mercado inestable
La cotización exhibe dos señales aparentemente opuestas. En la última semana, el dólar avanzó 2,13%, mientras que en la comparación interanual acumula una caída de 17,69%. Esto sugiere que la apreciación estructural del peso sigue vigente, pero con correcciones de corto plazo más marcadas, sensibles a cambios en las expectativas financieras y a factores locales de riesgo.
La volatilidad superior a su promedio confirma que el descenso del día no debe interpretarse como una trayectoria lineal. Un mercado con oscilaciones más amplias puede trasladar rápidamente presiones a importadores, exportadores y empresas con obligaciones denominadas en dólares, incluso cuando el nivel puntual de la tasa favorece al peso.
El diferencial de tasas sostiene al peso
Grupo Cibest de Bancolombia estima un promedio de $3.878 para el dólar en 2026. La proyección parte de una divisa estadounidense globalmente más débil, remesas sostenidas y un diferencial de tasas favorable a Colombia: la Reserva Federal redujo su rango a 3,50%-3,75%, mientras el Banco de la República mantuvo su tasa en 9,25%.
Ese diferencial impulsa estrategias de carry trade y ayuda a explicar por qué el peso se apreció 14% en 2025, en un contexto en el que el índice DXY retrocedió 9%. Sin embargo, el escenario tiene límites claros: la incertidumbre fiscal, el recorte de la calificación soberana y el proceso electoral pueden reactivar la demanda de dólares. La tasa actual refleja fortaleza del peso, pero el balance de riesgos impide dar por asegurada su continuidad.
