El Congreso Judío Latinoamericano (CJL) reunió en Montevideo a dirigentes comunitarios de la región, representantes institucionales y referentes de distintos ámbitos para discutir los desafíos que enfrentan las comunidades judías latinoamericanas. La jornada incluyó una reunión con el presidente uruguayo Yamandú Orsi, un reconocimiento al fundador y CEO de Infobae, Daniel Hadad, y debates sobre seguridad, convivencia, liderazgo joven, terrorismo e inteligencia artificial.
La convocatoria tuvo una dimensión política e institucional: al encontrarse con Orsi, la dirigencia del CJL colocó ante el gobierno uruguayo una agenda que trasciende a una comunidad particular. El combate al antisemitismo, la prevención de la radicalización y la defensa de sociedades pluralistas son asuntos vinculados con la calidad de la convivencia democrática en países donde las expresiones de odio pueden amplificarse rápidamente, tanto en espacios físicos como digitales.

Una cumbre con foco en la protección de la vida comunitaria
El CJL agrupa a comunidades judías de América Latina y define como prioridades la lucha contra toda forma de discriminación, el diálogo interreligioso, la prevención del terrorismo y la formación de nuevas dirigencias. La elección de esos ejes refleja un escenario regional complejo: las comunidades no solo reclaman mecanismos de protección ante amenazas concretas, sino también condiciones culturales e institucionales que impidan la normalización de discursos antisemitas.
Jack Terpins, presidente del organismo, sostuvo al cierre de la reunión de Junta Directiva que el trabajo continuará orientado a fortalecer sociedades plurales en las que “el antisemitismo ni ninguna forma de discriminación tengan lugar”. La formulación sitúa el problema en un terreno más amplio que la respuesta policial o judicial. La seguridad requiere capacidades estatales, pero también educación, diálogo social y liderazgos capaces de desactivar la polarización antes de que derive en violencia.
La agenda abordó, entre otros asuntos, la convivencia entre árabes y judíos, la respuesta ante los terremotos de Colombia y Venezuela y el papel de las nuevas generaciones. Esa combinación muestra que el CJL busca sostener una acción regional que integre memoria, asistencia humanitaria, representación política y renovación institucional. La presencia de jóvenes que participaron del programa Nuevas Generaciones y hoy ocupan cargos de conducción responde a una necesidad estratégica: las entidades comunitarias dependen de relevo dirigencial para conservar capacidad de interlocución pública.
El reconocimiento a Hadad y la discusión sobre el periodismo
Durante el encuentro, Daniel Hadad recibió una distinción por su vínculo con el pueblo judío y su postura frente al terrorismo. El reconocimiento fue entregado por Terpins; Claudio Epelman, director ejecutivo del CJL; Jorge Knoblovits, secretario general; y Adrián Werthein, integrante del Comité Ejecutivo. Hadad expresó respeto y admiración por la historia del pueblo judío, y vinculó su posición con el ataque terrorista contra Israel del 7 de octubre de 2023.
Werthein presentó la distinción en nombre del Congreso Judío Mundial y definió a Hadad como un aliado de la verdad. Destacó su trayectoria en la transformación de la comunicación y el periodismo, además de su defensa de la libertad de expresión. Al afirmar que el periodismo debe “poner luz donde hay oscuridad”, planteó una idea central para el contexto actual: la credibilidad informativa no se mide únicamente por alcance o velocidad, sino por la capacidad de aportar evidencia, contexto y responsabilidad frente a hechos que generan alta carga emocional.
La distinción también tuvo una lectura diplomática. Werthein remarcó el papel de Hadad en el acercamiento entre Argentina e Israel. En un escenario donde los conflictos internacionales se trasladan de inmediato a la esfera pública latinoamericana, las voces con influencia mediática pueden ayudar a sostener debates informados o, por el contrario, profundizar simplificaciones. El énfasis del CJL en reconocer una postura pública expresa la importancia que atribuye a la circulación de información rigurosa frente al terrorismo y al antisemitismo.
La inteligencia artificial como desafío democrático
Tras recibir el reconocimiento, Hadad ofreció una exposición sobre los cambios provocados por la inteligencia artificial. Sostuvo que se trata de la primera tecnología capaz de tomar decisiones y generar ideas por sí misma, una definición que apunta al salto cualitativo de estas herramientas: no solo automatizan tareas, sino que intervienen en la producción de textos, imágenes, recomendaciones y respuestas que influyen sobre la percepción de los usuarios.
El empresario describió el pasaje del FOMO, el miedo a perderse algo, al FOBO, el miedo a quedar obsoleto. La observación resume una tensión cada vez más visible en empresas, medios, instituciones educativas y gobiernos. La aceleración tecnológica crea oportunidades de eficiencia y acceso al conocimiento, pero al mismo tiempo impone una presión de adaptación que puede agrandar brechas entre quienes disponen de formación y recursos y quienes quedan rezagados.
Hadad ubicó el principal riesgo en la relación entre inteligencia artificial y democracia. Según explicó, los sistemas tienden inicialmente a generar confianza y a ofrecer respuestas agradables para el usuario. El problema surge cuando esa lógica coincide con una ciudadanía que, en lugar de buscar información que cuestione sus certezas, prefiere recibir confirmaciones. Su pregunta sobre la capacidad de supervivencia de la democracia en esas condiciones no fue retórica: señaló que, según los datos citados, existen actualmente 87 democracias frente a 92 autocracias en el mundo.
La advertencia adquiere relevancia especial para las comunidades expuestas a campañas de odio. Una inteligencia artificial entrenada o utilizada sin controles puede reproducir sesgos, amplificar falsedades y facilitar la producción masiva de contenido discriminatorio. Por eso, la discusión no se limita a regular una tecnología: exige preservar condiciones para el debate público verificable, la diversidad de voces y la identificación de operaciones de desinformación.
Memoria, representación y una agenda que continúa
El programa incluyó un homenaje a David Fremd, asesinado hace diez años en Uruguay por ser judío. Su recuerdo conectó la discusión institucional con una dimensión humana: los diagnósticos sobre seguridad y antisemitismo tienen consecuencias directas en la vida cotidiana de las personas. La memoria de las víctimas funciona, en ese sentido, como un límite frente a la indiferencia y como una exigencia de prevención efectiva.
Entre los participantes estuvieron el director periodístico de Infobae América, Laureano Pérez Izquierdo; el director periodístico de La Diaria Radio, Lucas Silva; y Fabián Perechodnik. También asistieron representantes regionales, delegados de AMIA y DAIA, además de dirigentes argentinos como Knoblovits, Mariano Borinsky y Alejandro Dosoretz. El cierre fue encabezado por Eldad Hayet, nuevo embajador de Israel en Uruguay.
La reunión de Montevideo dejó planteada una agenda que combina seguridad, pluralismo, memoria y modernización institucional. El desafío para el CJL será convertir esos consensos en programas sostenidos, especialmente en un entorno donde la polarización política, los conflictos internacionales y las plataformas digitales pueden acelerar la circulación de prejuicios. La capacidad de articular con gobiernos, medios, organizaciones civiles y liderazgos jóvenes será determinante para que la defensa de la convivencia no quede reducida a una declaración de principios.
