El examen presencial de control de la UNAM frenó a la mayoría de los aspirantes cuyo desempeño entre la prueba en línea y la presencial fue clasificado como estadísticamente atípico, pero no los excluyó por completo. El caso más marcado fue química farmacéutico biológica (QFB), donde 42,5% de esos casos obtuvo un lugar. El análisis del actuario Arturo Erdély, elaborado con resultados públicos de la Dirección General de Administración Escolar, apunta a una combinación de dos factores: el filtro detectó caídas inusuales en los aciertos, mientras que la ampliación de lugares redujo los puntajes mínimos de ingreso en varias licenciaturas.

La comparación fue posible porque la UNAM publicó los resultados de ambas evaluaciones con el mismo número de comprobante. Erdély dividió a los aspirantes en cuatro grupos: casos usuales aceptados, atípicos aceptados, usuales rechazados y atípicos rechazados. Para definir la categoría atípica estableció un margen estadístico de disminución esperable entre un examen y otro; quienes rebasaron ese límite fueron clasificados bajo esa metodología. El estudio no concluye que esos aspirantes hayan cometido fraude ni prueba que hubieran recibido ayuda externa: la etiqueta describe únicamente la variación de sus resultados.
QFB concentró la mayor proporción de ingresos
En QFB, de la Facultad de Química, 51,1% de los casos atípicos fue rechazado, frente a 42,5% que consiguió ingresar. La carrera también registró una de las mayores reducciones en el corte. Su mínimo histórico de admisión entre 2021 y 2026 era de 104 aciertos. Con la oferta original de 60 lugares, el cálculo de Erdély sitúa el posible corte en 88 aciertos; sin embargo, la ampliación a 111 lugares llevó el mínimo final a 79. La diferencia entre el mínimo histórico y el corte definitivo fue de 25 aciertos.
Medicina mostró un comportamiento distinto, aunque mantuvo una proporción relevante de aceptados con resultados atípicos. En médico cirujano, 72,1% de los casos evidentemente atípicos fue rechazado y 23,9% obtuvo un lugar. El mínimo histórico de la carrera era de 111 aciertos. Erdély estima que habría quedado en 98 con los 176 lugares originalmente previstos, pero la oferta subió a 312 y el puntaje final fue de 92 aciertos, 19 menos que el mínimo histórico.
Los cortes bajaron también en Derecho y Psicología
En Derecho, 58% de los casos atípicos quedó fuera y 31,4% ingresó. El corte histórico de la Facultad de Derecho era de 82 aciertos y terminó en 65. Los lugares pasaron de 586 a 610, aunque el análisis señala que ese incremento no ocasionó una baja adicional del puntaje de corte. En Psicología, 62,4% de los casos atípicos fue rechazado y 31,4% logró un lugar; el mínimo descendió de 99 a 74 aciertos tras aumentar la oferta de 80 a 142 plazas.
Administración e ingeniería aeroespacial siguieron una pauta similar. En Administración, 63,3% de los casos atípicos fue rechazado y 30,5% aceptado; el corte cayó de un mínimo histórico de 87 a 67 aciertos, con una oferta que pasó de 390 a 457 lugares. En Ingeniería Aeroespacial, 59,4% quedó fuera y 21,9% ingresó; el puntaje mínimo terminó en 96, frente al histórico de 111, después de duplicarse la oferta de 13 a 26 lugares.
Física tuvo una distribución diferente
Física, de la Facultad de Ciencias, fue la excepción entre las carreras revisadas: 53,8% del total analizado correspondió a casos usuales aceptados. En esa licenciatura, 16% de los casos atípicos fue rechazado y 30,2% obtuvo un lugar. El mínimo histórico de 104 aciertos descendió a 83 luego de que la oferta pasó de 80 a 91 lugares. En conjunto, los datos muestran que una caída estadísticamente atípica podía coexistir con un puntaje suficiente para ingresar cuando los nuevos cortes de admisión bajaron por la ampliación de plazas.
