El Ejército sudanés anunció la recuperación de las localidades de Maqja y Surkum en la zona de Kurmuk, estado del Nilo Azul. Las operaciones expulsaron a las Fuerzas de Apoyo Rápido y aliados del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán-Norte tras combates intensos que causaron importantes bajas.

Este avance tiene valor estratégico porque Kurmuk controla rutas de suministro y la frontera con Etiopía, un frente que se ha activado recientemente. Al asegurar la retaguardia occidental del Nilo Azul, las fuerzas gubernamentales preparan condiciones para operaciones posteriores hacia Kurmuk.
Implicaciones militares y humanitarias
El conflicto, que ya ha causado unas 400.000 muertes y desplazado a 14 millones de personas, enfrenta ahora mayor presión en Kordofán y Nilo Azul. La falta de tregua amenaza con agravar la hambruna que afecta a más de 21 millones de sudaneses.
El control de estas posiciones permite al Ejército reducir amenazas en su flanco sureste y limitar el flujo logístico de las paramilitares. Sin embargo, las FAR aún no han respondido y mantienen capacidad de contraataque en otras zonas. La dinámica actual indica que cualquier estabilización requerirá medidas políticas concretas más allá de los avances tácticos puntuales.
