La tormenta Edouard se degradó este miércoles a depresión tropical mientras avanza lentamente sobre el este de Texas. El descenso de sus vientos, ahora de hasta 55 kilómetros por hora, no reduce el principal peligro: la capacidad del sistema para descargar lluvia intensa durante varias horas sobre zonas ya expuestas a desbordamientos y acumulaciones rápidas de agua.
El Centro Nacional de Huracanes ubicó el centro de Edouard a unos 65 kilómetros al oeste-noroeste de Lufkin y prevé que conserve su rumbo hacia el nor-noroeste durante las próximas 12 a 18 horas. Su desplazamiento, de apenas 7 kilómetros por hora, es un factor relevante: los ciclones lentos pueden concentrar precipitaciones sobre una misma región incluso cuando su estructura de viento se debilita.

La lluvia concentra la amenaza
El NHC estima acumulados de entre 5 y 10 pulgadas de lluvia a lo largo de la trayectoria de Edouard, con máximos aislados de hasta 20 pulgadas en sectores interiores. Esas cifras elevan el riesgo de inundaciones repentinas en áreas urbanas, terrenos bajos y cuencas con drenaje limitado. La región de Piney Woods, en el sureste texano, figura entre los puntos bajo mayor vigilancia, junto con ríos que podrían superar su capacidad.
Edouard tocó tierra el martes cerca de Johnson Bayou, en Luisiana, con vientos de hasta 95 kilómetros por hora, antes de internarse hacia Texas. Las autoridades texanas movilizaron alrededor de 1,100 personas y más de 1,000 equipos para atender emergencias. La preparación responde a una amenaza que ya no depende de ráfagas destructivas, sino de la persistencia de las lluvias y de la rapidez con que pueden saturarse los sistemas de drenaje.
Como quinta tormenta nombrada de la temporada atlántica y segunda en llegar a Estados Unidos, Edouard confirma que la evaluación del riesgo no debe limitarse a la categoría de un ciclón. Una depresión tropical puede causar daños severos cuando coincide con desplazamiento lento, humedad abundante y comunidades vulnerables a crecidas repentinas.
