Dos jóvenes, una mujer de 25 años y un hombre de 20, fueron rescatados con síntomas de ahogamiento en la balsa de La Morea, en el término municipal de Beriáin, Navarra. Ambos fueron trasladados en ambulancias medicalizadas al Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona, donde permanecían en estado reservado, según la información facilitada por SOS Navarra.
El suceso se produjo cuando varios bañistas advirtieron que los dos jóvenes se encontraban en dificultades dentro del agua. De acuerdo con los datos difundidos por el servicio de emergencias, el hombre fue sacado de la balsa por personas que se encontraban en el lugar. La mujer, en cambio, fue localizada ya sumergida y tuvo que ser rescatada por efectivos de bomberos.

La alerta activó un amplio dispositivo
La emergencia fue comunicada a SOS Navarra sobre las 17:28 horas. La respuesta movilizó a bomberos del parque de Cordovilla, un equipo médico y tres ambulancias: dos medicalizadas y otra de soporte convencional. También acudieron agentes de la Policía Foral y de la Guardia Civil, que colaboraron en las actuaciones desarrolladas en el entorno de la balsa.
Una vez fuera del agua, los servicios sanitarios practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar a ambos jóvenes. La aplicación de estas técnicas indica que, en el momento de la asistencia, presentaban una situación clínica compatible con una emergencia grave por falta de oxígeno, aunque la información disponible no precisa cuánto tiempo permanecieron en el agua ni cuál era su estado exacto antes de la llegada de los equipos de rescate.
Tras la primera intervención en el lugar, los dos afectados fueron evacuados al Hospital Universitario de Navarra. El traslado en ambulancia medicalizada permitió mantener la vigilancia y el soporte sanitario durante el recorrido hasta el centro hospitalario, donde quedaron bajo atención médica. SOS Navarra no había informado inicialmente de una evolución posterior ni de las circunstancias concretas que provocaron la inmersión.
La intervención de los bañistas, clave en los primeros minutos
La secuencia conocida sitúa a los bañistas como los primeros intervinientes. Su aviso permitió poner en marcha el dispositivo de emergencias y, en el caso del joven de 20 años, sacar al afectado del agua antes de la llegada de los bomberos. La actuación de quienes presencian un episodio de este tipo puede resultar determinante, pero debe realizarse sin asumir riesgos que puedan multiplicar el número de víctimas.
En una emergencia acuática, la prioridad es alertar de inmediato al teléfono de emergencias y facilitar una localización precisa. Si la persona puede ser alcanzada desde una zona segura, se debe intentar acercarle un objeto flotante o una ayuda que le permita mantenerse a flote, evitando entrar en el agua cuando no se cuenta con preparación específica. Una vez fuera, es necesario comprobar la respiración y seguir las instrucciones de los profesionales hasta su llegada.
La reanimación cardiopulmonar es especialmente relevante cuando una persona ha sufrido una inmersión y no respira con normalidad. Las maniobras deben comenzar cuanto antes, alternando compresiones torácicas y ventilaciones si quien auxilia sabe realizarlas, y continuar hasta que la víctima recupere signos de vida o los servicios sanitarios se hagan cargo de la asistencia. La formación previa y el uso de un desfibrilador, cuando está disponible y resulta aplicable, pueden mejorar las posibilidades de supervivencia.
Sin datos oficiales sobre la causa del incidente
Por el momento, no se han comunicado públicamente las circunstancias que llevaron a los dos jóvenes a encontrarse en peligro, ni si ambos estaban juntos cuando se produjo la emergencia. Tampoco se ha precisado si existieron dificultades relacionadas con la profundidad, el cansancio, una indisposición u otros factores. Cualquier conclusión sobre el origen del suceso deberá esperar a la información que puedan aportar los afectados, los testigos o los cuerpos que intervinieron.
La balsa de La Morea se encuentra en Beriáin, una localidad situada al sur de Pamplona. Como ocurre en otros espacios naturales con presencia de agua, la práctica del baño puede estar condicionada por normas municipales, señalización, características del terreno y disponibilidad de vigilancia. La existencia de bañistas en la zona no equivale necesariamente a que todas las áreas sean aptas o seguras para entrar en el agua, por lo que las autoridades suelen recomendar respetar las indicaciones visibles y utilizar únicamente los lugares autorizados.
La falta de vigilancia permanente, los cambios bruscos de profundidad, la vegetación, la temperatura del agua y la dificultad para calcular las distancias desde la orilla pueden aumentar el riesgo en balsas y zonas naturales. Estos factores no permiten atribuir el incidente a una causa concreta, pero explican por qué los especialistas aconsejan extremar la prudencia, no bañarse en solitario, evitar hacerlo tras consumir alcohol y mantener una supervisión constante de los menores.
El caso permanece pendiente de la evolución médica de los dos jóvenes. La prioridad de los servicios de emergencia se centró en recuperar sus constantes y trasladarlos con vida al hospital, mientras que la información sobre el desarrollo exacto de los hechos deberá completarse con los datos de la investigación y de los testimonios recogidos en el lugar.
