Durante la madrugada del 25 de junio, dos funcionarios de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca sufrieron heridas graves por arma blanca al salir del baile popular de la fiesta de San Juan Bautista en Cuicatlán. El agente del Ministerio Público recibió una herida profunda en el abdomen y el secretario, una estocada en el tórax. Ambos fueron trasladados de urgencia a un hospital de la capital estatal, donde permanecen bajo resguardo médico y policial.

El ataque ocurrió sin previo aviso cuando las víctimas abandonaban el recinto “La Pista”. El agresor huyó entre la multitud y aún no ha sido identificado. La Fiscalía desplegó de inmediato a la Agencia Estatal de Investigaciones y peritos para levantar testimonios y establecer filtros de revisión en la zona.
Posibles móviles y contexto regional
Aunque las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación, el hecho de que las víctimas trabajaran en la región de la Cañada sugiere que el atentado podría estar vinculado a expedientes criminales en curso. Esta posibilidad cobra relevancia porque los ataques directos a operadores judiciales suelen responder a intentos de intimidación o represalia, más que a riñas fortuitas en eventos masivos.
Implicaciones para la seguridad pública
El incidente expone la fragilidad de los operativos de seguridad en fiestas populares de municipios medianos, donde la concentración de personas y la escasa vigilancia en accesos facilitan la fuga del agresor. La respuesta rápida de testigos y servicios médicos evitó desenlaces fatales, pero la falta de identificación inmediata del responsable revela limitaciones operativas de las corporaciones locales. La Fiscalía estatal deberá demostrar capacidad de respuesta efectiva si busca preservar la integridad de su personal en zonas de alta incidencia criminal.
