La presidenta Claudia Sheinbaum situó al deporte como una política de salud, inclusión y desarrollo de talento durante su Segundo Informe de Gobierno. El balance presentado vincula los resultados de alto rendimiento con una estrategia de participación masiva: México logró su mejor actuación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y sumó actuaciones relevantes en campeonatos mundiales de clavados, ciclismo, remo, flag football y tiro con arco.

La base social del alto rendimiento
El dato central no está sólo en las medallas. La Olimpiada y Paralimpiada Nacional movilizan a más de cuatro millones de niñas, niños y jóvenes, mientras que los Juegos Deportivos Nacionales Escolares reúnen a más de cinco millones de estudiantes. Programas como Ponte Pila y los Centros del Deporte Escolar y Municipal buscan ampliar la práctica cotidiana y convertir la detección de talentos en un proceso más amplio y sostenido.
Para el alto rendimiento, el Gobierno federal reportó una inversión superior a mil millones de pesos en becas, alimentación, campamentos y atención médica. El desafío será traducir ese gasto en continuidad: apoyo técnico, planeación científica y coordinación efectiva con entrenadores y federaciones. La apuesta oficial es que una red deportiva más extensa mejore el bienestar público y, al mismo tiempo, reduzca la dependencia de resultados aislados para sostener la competitividad internacional.
