Once Caldas encontró en Dayro Moreno la diferencia que necesitaba para volver a instalarse en la zona de clasificación de la Liga BetPlay 2026-II. El delantero ingresó en el segundo tiempo y marcó de tijera el 2-1 definitivo frente a Fortaleza en el estadio Metropolitano de Techo, resultado que llevó al conjunto de Manizales a nueve puntos y al octavo lugar de la tabla tras seis partidos.
La victoria tiene un valor mayor que los tres puntos por la forma en que se produjo. Once Caldas debió remontar fuera de casa, aprovechó el hombre de más en el tramo decisivo y resolvió un encuentro cerrado mediante una acción de alta dificultad técnica. Para un equipo que busca estabilidad en el arranque del torneo, ganar un partido adverso y hacerlo con la intervención de su principal referente ofensivo fortalece tanto su posición clasificatoria como su confianza competitiva.

Un partido que cambió después de la expulsión
Fortaleza había tomado la iniciativa en Bogotá y se fue en ventaja a los 26 minutos. Sebastián Navarro aprovechó un rechazo defensivo insuficiente y conectó un remate de media distancia que se clavó en el ángulo, sin opción para el arquero Joan Parra. El gol premió la presión inicial del local y obligó a Once Caldas a corregir una salida que hasta entonces había dejado espacios para los remates de segunda línea.
La respuesta visitante llegó antes del descanso. A los 40 minutos, Juan David Cuesta desbordó por el costado derecho y envió un centro rastrero para Jefry Zapata. El atacante se anticipó a su marca y definió con un disparo que golpeó el palo antes de cruzar la línea. El empate no solo equilibró el marcador: también evitó que Once Caldas afrontara el complemento desde la urgencia, una circunstancia relevante en un partido jugado a la altura de Bogotá.
El punto de quiebre ocurrió a los 60 minutos, cuando Jhon Jairo Solís fue expulsado y Fortaleza quedó con diez jugadores. Desde ese momento, el desarrollo cambió de manera visible. El local perdió capacidad para sostener las transiciones que le habían dado ventaja y pasó a defender más cerca de su área. Once Caldas, en cambio, encontró más tiempo para circular la pelota y atacar por las bandas, especialmente por el sector de Cuesta.
La entrada de Moreno dio otra jerarquía al ataque
Hernán Darío Herrera guardó a Dayro Moreno en el inicio, una decisión relacionada con la exigencia física del partido y las condiciones de altura. El delantero ingresó a los 67 minutos por Felipe Gómez, cuando el rival ya jugaba con un hombre menos y el encuentro pedía precisión en los últimos metros. Su aparición no fue solamente un cambio de nombres: modificó las referencias del área y obligó a la defensa de Fortaleza a vigilar a un atacante capaz de resolver con poco espacio.
Moreno avisó a los 75 minutos en una jugada dentro del área que terminó con una asistencia para Mateo Zuleta. El remate de Zuleta exigió al arquero Williams Barlasina, que dejó un rebote. Esa secuencia anticipó el tipo de presión que Once Caldas conseguiría imponer en el cierre: ataques más continuos, centros con destinatario claro y una ocupación más agresiva de la zona de definición.
El gol decisivo llegó a los 81 minutos. Juan Pablo Patiño cambió el frente hacia Cuesta, quien alcanzó la línea de fondo y mandó un centro sin dejar caer el balón. Dayro Moreno atacó la trayectoria y conectó una tijera que dejó sin respuesta al guardameta argentino. La acción condensó dos de los elementos que explican la remontada: la amplitud para desordenar una defensa reducida y la lectura de un goleador que encontró el lugar exacto para finalizar.
El octavo puesto es una base, no una garantía
Con seis partidos disputados, Once Caldas suma nueve unidades y registra una diferencia de gol de +4. Está por encima de Águilas Doradas, Deportivo Cali y Cúcuta Deportivo, pero la distancia es todavía corta y varios rivales directos tienen encuentros pendientes. El octavo puesto representa, por ahora, una ubicación favorable dentro de un campeonato en el que América de Cali lidera con 17 puntos y Deportes Tolima aparece segundo con 13.
La tabla también muestra que la disputa por entrar a los ocho no admite demasiadas pausas. Once Caldas comparte nueve puntos con Águilas, supera por una unidad a Cali y Cúcuta, y tiene cerca a Internacional de Bogotá, Santa Fe y Fortaleza. En ese escenario, la diferencia de gol puede adquirir relevancia, pero el principal desafío será convertir actuaciones como la de Techo en una regularidad sostenida, sobre todo ante rivales que no concedan ventajas numéricas.
La vigencia de Dayro se vuelve un factor deportivo
Después del partido, Moreno descartó que el retiro sea una prioridad en su horizonte. “Hay Dayro para mucho rato”, afirmó en rueda de prensa, al tiempo que expresó su intención de seguir marcando goles, buscar récords y conseguir títulos con Once Caldas. Sus palabras están respaldadas por una cifra que explica el peso de su presencia: el delantero tolimense suma 386 goles en su carrera y se aproxima a la barrera de los 400.
A sus 41 años, Moreno no necesita disputar cada minuto para influir en el resultado. El encuentro ante Fortaleza sugiere una alternativa táctica útil para Once Caldas: administrar su participación según el contexto físico y utilizarlo cuando el partido requiera definición, experiencia y movimientos dentro del área. Su gol no resuelve por sí solo las exigencias de una campaña larga, pero confirma que el equipo conserva una herramienta diferencial para competir por la clasificación y, eventualmente, por objetivos más altos.
