David Aguilar, joven andorrano con síndrome de Poland, trabaja en nuevas prótesis que permitan mover mano y codo de forma independiente y controlar cada dedo por separado. Tras crear el primer brazo protésico funcional fabricado con piezas de LEGO, reconocido por Guinness World Records en 2017, también explora el uso de impresión 3D para sus próximos diseños.

Aguilar construyó su primer modelo plenamente funcional, el MK-I, a los 18 años con piezas de un helicóptero LEGO Technic. Inspirado visualmente en Iron Man, incorporaba un codo articulado y una pinza para agarrar objetos. No tenía motores: el mecanismo se accionaba al flexionar el codo y mediante sus propios músculos.
Su versión MK-V añadió cinco dedos móviles, sensores, servomotores y un Spike Prime Hub programable. Según explica, el modelo reduce el esfuerzo físico porque los motores levantan los objetos. Para el inventor, conocido como “Hand Solo”, el reto es combinar funcionalidad y comodidad en el uso diario.
Su trabajo también ha buscado opciones asequibles para otras personas. Junto a su padre, Ferran Aguilar, fabricó para Beknur Bektemissova, un niño kazajo de ocho años con ambos brazos subdesarrollados, una prótesis con pinza controlada desde el pie y un lápiz electrónico. Las piezas costaron 15 euros. El proyecto obtuvo en 2021 dos récords Guinness: por la primera prótesis funcional LEGO controlada con el pie y por la primera equipada con un lápiz electrónico.
Aguilar, que estudió Bioingeniería y ganó LEGO Masters France en 2021, mantiene la motivación que lo llevó a construir sus primeras piezas a los nueve años: “Quería verme en el espejo como veía a los demás niños, con las dos manos”.
