Culiacán, Sinaloa. El Ayuntamiento de Culiacán instaló este jueves 3 de septiembre de 2026 comités de Contraloría Social para supervisar dos proyectos de interés público: la construcción de la Unidad para el Bienestar Animal y la Unidad Deportiva Inclusiva del Parque 87. Ambos espacios se encuentran vinculados con la atención de necesidades sociales específicas, pero también con el seguimiento ciudadano de los recursos destinados a su ejecución.
La instalación de los comités busca ampliar la participación de los habitantes en la vigilancia de obras públicas. De acuerdo con la información proporcionada, estos grupos tendrán la función de observar el desarrollo de los trabajos y contribuir a que los recursos públicos sean aplicados conforme a los objetivos establecidos. La medida coloca el control ciudadano como un componente adicional de supervisión institucional, particularmente relevante en proyectos que implican infraestructura, equipamiento y servicios especializados.
Un centro con servicios diferenciados para perros y gatos
La Unidad para el Bienestar Animal se construye con el propósito de ofrecer atención integral a perros y gatos en Culiacán. El proyecto contempla un área administrativa y espacios de resguardo separados para ambas especies, así como zonas diferenciadas para animales de razas pequeñas y grandes. Esta distribución permitiría organizar la atención y reducir riesgos asociados con la convivencia de animales de distinto tamaño, condición o necesidad médica.
El inmueble también incluirá áreas de hospitalización veterinaria, control de infecciones, desparasitación y esterilización. La incorporación de estos servicios apunta a que la unidad no funcione únicamente como un espacio de alojamiento temporal, sino como un sitio con capacidad para atender problemas de salud, prevenir enfermedades y apoyar acciones de control poblacional mediante procedimientos veterinarios.

Entre las instalaciones previstas se encuentra además un crematorio para perros y gatos. Este componente plantea la necesidad de establecer protocolos claros para el manejo sanitario y la disposición final de los restos, especialmente porque el funcionamiento de una unidad de este tipo requiere medidas permanentes de bioseguridad, registro de animales y coordinación entre las áreas administrativas y veterinarias.
La información disponible no precisa el monto de inversión, el porcentaje de avance de la obra ni la fecha prevista para su conclusión. Tampoco se detallan todavía los mecanismos mediante los cuales la población podrá consultar informes, reportar observaciones o conocer los resultados de la supervisión. Esos elementos serán importantes para medir el alcance real de la Contraloría Social y para evaluar la continuidad operativa del centro una vez que entre en servicio.
El Parque 87 tendrá una cancha para goalball
El segundo proyecto revisado por los comités corresponde a la Unidad Deportiva Inclusiva del Parque 87, cuya superficie aproximada será de mil 500 metros cuadrados. El espacio contará con una cancha de goalball, disciplina paralímpica practicada principalmente por personas con discapacidad visual.
El goalball se juega con un balón que contiene cascabeles. Los participantes siguen su trayectoria mediante el sonido y deben orientarse dentro de la cancha para lanzar o detener el balón. Por sus características, la infraestructura requiere condiciones específicas de superficie, delimitación y control acústico, de modo que el entorno permita a los jugadores identificar la dirección del balón y participar en igualdad de condiciones.
Además de la cancha, la unidad tendrá consultorios y áreas de trabajo destinadas a personas con discapacidad visual. La combinación de instalaciones deportivas y espacios de atención amplía el propósito del proyecto: no se limita a crear un lugar para la práctica de una disciplina, sino que busca concentrar servicios y actividades relacionados con el deporte adaptado.
Inclusión y seguimiento de la obra
Jorge Benjamín González Sauceda, director del Deporte Adaptado de Culiacán, calificó la unidad como un paso importante para la inclusión. Señaló que el proyecto puede convertirse en un precedente para México y Sinaloa, al considerar que la ciudad contará con un espacio especializado para una población que enfrenta barreras de acceso en instalaciones deportivas convencionales.
El impacto de la obra dependerá, sin embargo, de factores que van más allá de la construcción física. La disponibilidad de personal capacitado, el mantenimiento de la cancha y los consultorios, la programación de actividades y la accesibilidad del traslado serán determinantes para que el inmueble tenga un uso constante. También será necesario precisar cómo se garantizará el acceso de deportistas, entrenadores y usuarios, así como los criterios para asignar horarios y servicios.
La instalación de los comités ocurre en la etapa de ejecución de dos proyectos con objetivos distintos, pero con una exigencia común: que la infraestructura anunciada se traduzca en servicios funcionales y sostenibles. En el caso de la unidad animal, la operación deberá responder a necesidades de atención veterinaria, resguardo y control sanitario. En el Parque 87, el reto será asegurar que el diseño inclusivo se mantenga en la práctica y que las personas con discapacidad visual encuentren condiciones adecuadas para desarrollar actividades deportivas y de atención especializada.
