En el lapso de siete días, cuatro hombres perdieron la vida de forma violenta en Puebla capital. Dos de ellos fueron ejecutados a tiros en ataques directos; los otros dos aparecieron calcinados y desmembrados en el Periférico Ecológico. Hasta el cierre de esta edición, la Fiscalía General del Estado no reporta detenidos en ninguno de los casos, lo que mantiene abiertas las investigaciones y alimenta la percepción de impunidad.
Los hechos ocurrieron entre el 18 y el 25 de junio. El primero involucró a un ciclista de 63 años en la colonia Loma Linda; el segundo, a un empresario veracruzano propietario de un centro nocturno. Los dos cuerpos restantes, hallados en vehículos incendiados, permanecen sin identificar y las autoridades los vinculan preliminarmente a disputas entre grupos criminales por el control del mercado Morelos.
Cronología de los incidentes
El jueves 18 de junio, alrededor de la madrugada, Cuitláhuac, conocido como Don Cuitláhuac, fue asesinado mientras pedaleaba por la 63 Oriente y 12 Sur. Según testigos, dos hombres le exigieron la bicicleta; él levantó las manos en señal de rendición, pero recibió un disparo en la cabeza. El caso ha sido clasificado como prioritario por la fiscalía debido a la indefensión de la víctima y al entorno de robo común que derivó en homicidio.
Al día siguiente, viernes 19, Abraham N., propietario del table dance Foxies, fue ejecutado dentro de su BMW sobre Calzada Zavaleta, entre Forjadores y la Recta a Cholula. Su esposa, que viajaba con él, resultó lesionada por esquirlas de vidrio. Aunque ella mencionó un posible robo de vehículo, la Fiscalía descartó esa hipótesis y señaló que se trató de un ataque dirigido.

Durante el fin de semana no se registraron hechos de similar gravedad. La calma se rompió el lunes por la madrugada cuando policías hallaron un SEAT gris abandonado en la lateral del Periférico Ecológico, a la altura de la Laguna de Chapulco. Dentro del maletero se localizaron restos humanos calcinados correspondientes a una sola persona. Las primeras indagatorias apuntan a que la víctima podría estar relacionada con pugnas entre bandas, entre ellas La Familia Michoacana, por el dominio de puntos de venta en el mercado Morelos.
Dos días después, el miércoles 25, otro hallazgo similar se produjo a la altura del Boulevard Carmelitas. Esta vez se recuperaron extremidades y parte del torso calcinados; la cabeza no apareció. Ambos casos de restos quemados comparten el mismo corredor vial y el método de ocultamiento, lo que sugiere posible conexión entre sí o al menos un mismo modus operandi.
Contexto de seguridad y respuesta institucional
Puebla capital ha registrado en meses recientes un aumento de homicidios vinculados tanto a la delincuencia común como a actividades del crimen organizado. El asesinato de Don Cuitláhuac ilustra cómo un robo menor puede escalar a violencia letal, mientras que la ejecución del empresario y los cuerpos calcinados apuntan a dinámicas de ajuste de cuentas entre grupos que disputan territorios de extorsión y narcomenudeo.
La Fiscalía General del Estado informó que mantiene abiertas las carpetas de investigación y que realiza diligencias para esclarecer los cuatro hechos. No obstante, la ausencia de detenidos hasta ahora refleja las dificultades habituales en casos de este tipo: escasa cooperación de testigos, vehículos sin placas o robados previamente y la destrucción de evidencia por el fuego.
Especialistas consultados por este medio señalan que la combinación de violencia selectiva contra empresarios vinculados a giros de riesgo y la aparición de cuerpos calcinados en zonas periféricas indica una posible reconfiguración de grupos criminales tras operativos recientes en la zona metropolitana. Sin embargo, las autoridades evitan confirmar hipótesis hasta contar con pruebas concluyentes.
Los familiares de las víctimas identificadas han exigido mayor celeridad en las pesquisas. En el caso del ciclista, vecinos de Loma Linda organizaron una marcha silenciosa para pedir justicia y mayor presencia policial en colonias populares. Por su parte, la familia de Abraham N. ha mantenido bajo perfil mientras avanza la investigación.
El saldo de cuatro homicidios en siete días reaviva el debate sobre la capacidad de las corporaciones locales para contener la escalada de violencia. Mientras la fiscalía continúa las diligencias, la capital poblana enfrenta la necesidad de respuestas que vayan más allá de la reacción inmediata y aborden las causas estructurales que permiten que estos crímenes queden impunes.
