La filial de Valencia de la Cruz Roja Venezolana difundió un protocolo específico de contención emocional dirigido a personas que presenten síntomas de pánico y ansiedad después de los dos sismos de gran magnitud ocurridos la tarde del miércoles. El documento responde directamente a los efectos psicológicos observados en la población tras los eventos sísmicos de 7,2 y 7,5 grados.
La organización detalló que los síntomas más frecuentes incluyen dificultad para respirar, temblores, sudoración en las manos y sensaciones de peligro inminente, como la percepción de que “se va a morir o a volverse loco”. Estas manifestaciones, según el texto publicado en redes sociales, son reacciones habituales ante situaciones de estrés agudo y no constituyen por sí mismas un riesgo cardiaco inmediato.
Recomendaciones inmediatas del protocolo
El protocolo establece un orden de prioridad: primero atender a niños, adultos mayores, personas con patologías cardíacas y quienes presenten discapacidades motrices. Una vez identificados estos grupos, se recomienda iniciar ejercicios de respiración controlada para estabilizar el ritmo cardíaco y reducir la activación del sistema nervioso simpático.
Posteriormente, el personal o voluntarios deben facilitar el contacto con familiares directos y trasladar a la persona afectada a un espacio seguro donde pueda reunirse con ellos. Esta medida busca restaurar el sentido de control y reducir la sensación de aislamiento que suele acompañar a las crisis de ansiedad.

Racionalización de síntomas fisiológicos
Una de las técnicas centrales consiste en desviar la atención del foco de estrés mediante ejercicios cognitivos simples, como contar del 1 al 10 o mantener una conversación orientada a explicar el origen de las sensaciones corporales. El protocolo insiste en recordar a la persona que los síntomas son transitorios y que no corresponden a un infarto ni a una pérdida de control mental.
Esta aproximación se basa en principios de primeros auxilios psicológicos reconocidos internacionalmente, que priorizan la normalización de reacciones y la prevención de la escalada hacia estados de mayor angustia. La Cruz Roja Venezolana subraya que la información clara y repetida contribuye a reducir la incertidumbre que amplifica el miedo.
Contexto de la actividad sísmica reciente
Los dos terremotos del miércoles superaron la magnitud 7 y fueron percibidos en varias regiones del país. Aunque Venezuela registra actividad sísmica moderada de forma recurrente debido a su ubicación en el límite de placas tectónicas, eventos de esta intensidad generan un impacto psicológico significativo en poblaciones que no han experimentado temblores de tal magnitud en décadas recientes.
La respuesta institucional de la Cruz Roja se enmarca en un esfuerzo más amplio por integrar el componente de salud mental en la gestión de emergencias. Históricamente, las organizaciones humanitarias han observado que los efectos psicológicos pueden prolongarse semanas o meses después del evento físico, afectando la capacidad de recuperación comunitaria.
Alcance y limitaciones de la intervención
El protocolo difundido por la filial de Valencia está diseñado para ser aplicado por voluntarios y personal capacitado en los primeros momentos posteriores al sismo. No sustituye la atención clínica especializada cuando los síntomas persisten o se agravan. La organización recomienda derivar a servicios de salud mental a quienes presenten crisis recurrentes o antecedentes de trastornos de ansiedad.
En Venezuela, donde el acceso a servicios de salud mental es limitado en muchas zonas, iniciativas como esta adquieren relevancia práctica. Sin embargo, su efectividad dependerá de la rapidez con que se movilicen recursos humanos y de la coordinación con otras instituciones presentes en las zonas afectadas.
La publicación del protocolo coincide con un momento en que las autoridades locales evalúan daños materiales y organizan la respuesta humanitaria. La Cruz Roja Venezolana ha reiterado su disposición a colaborar con los organismos competentes para ampliar la difusión de estas pautas entre la población.
