La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones cedió ante el escaso avance del registro de líneas móviles y prorrogó el plazo original del 30 de junio hasta el 31 de diciembre. Entre 80 y 85 millones de líneas siguen sin registrarse de un total estimado de 140 a 152 millones, lo que representa apenas un 40 % de cumplimiento desde enero.
El calendario escalonado por último dígito busca evitar una desconexión masiva que habría afectado servicios financieros, comercio y comunicaciones cotidianas. Las operadoras principales y la desconfianza ciudadana pesaron más que la presión inicial del gobierno.

Seguridad versus privacidad
El argumento oficial sostiene que eliminar el anonimato de las líneas de prepago reducirá extorsiones y fraudes. Sin embargo, organismos de derechos digitales advierten que no existe evidencia empírica de que el registro disminuya delitos, mientras genera riesgos de filtraciones y un consentimiento forzado que vulnera la presunción de confidencialidad.
Implicaciones de la prórroga
La decisión refleja un cálculo político: evitar un choque económico antes de que las desconexiones generen costos mayores. Aunque la CRT mantiene el objetivo final, la extensión revela los límites prácticos de imponer un padrón sin suficiente legitimidad social ni infraestructura de registro ágil. El resultado dependerá de si las operadoras logran acelerar el proceso en los próximos seis meses sin provocar amparos masivos.
