La crisis hídrica podría afectar entre cuatro y cinco puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) de México, mientras la inversión destinada al agua se mantiene por debajo de las necesidades del país, advirtieron especialistas consultados por EFE. El posible impacto económico se relaciona con la escasez y el deterioro del recurso, que ya elevan costos y presionan a sectores productivos.
Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, señaló que, aunque estimar el costo actual es difícil, México se ubicaría en un nivel medio entre los países que enfrentan consecuencias económicas por esta problemática. Según expuso, el impacto negativo en distintos países puede oscilar entre 2% y 10% de su PIB, frente a una estimación global cercana a 1%.

Rodríguez indicó que organismos internacionales recomiendan destinar cada año el equivalente a 1.3% del PIB al sector hídrico. Para México, una inversión cercana a un punto del PIB representaría alrededor de 350,000 millones de pesos anuales y tendría que sostenerse durante al menos una década, de acuerdo con sus cálculos.
El especialista contrastó esa cifra con los 186,000 millones de pesos previstos hasta 2030 en los planes de inversión hídrica del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ante la próxima discusión del presupuesto federal de 2027, pidió aumentar los recursos para el sector y abrir más espacios a la coinversión privada.
Producción, costos y agricultura bajo presión
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la Unesco, coincidió en que el deterioro del recurso puede frenar la economía. Una crisis prolongada, advirtió, puede provocar restricciones directas a la producción, mayores costos, interrupciones en cadenas de suministro e impactos en la seguridad alimentaria.
La agricultura figura entre las actividades más expuestas, pues utiliza alrededor de 76% del agua empleada en México. Ambos especialistas consideraron necesaria una mayor tecnificación del sector para disminuir su vulnerabilidad frente a la disponibilidad limitada del recurso.
Rodríguez estimó que el tratamiento insuficiente y las descargas de agua ocasionaron pérdidas superiores a 66,000 millones de pesos en 2023. Al añadir el agotamiento de acuíferos y la degradación del recurso, el costo superaría los 102,000 millones de pesos.
