Córdoba ampliará este año La Noche del Patrimonio a dos días, el viernes 11 y el sábado 12 de septiembre, con una programación que combina aperturas nocturnas, espectáculos y visitas vinculadas a algunos de los principales espacios históricos de la ciudad. La novena edición abandona así el formato concentrado en una sola velada y propone una agenda más extensa, repartida por el casco histórico y por enclaves como la Mezquita-Catedral y Medina Azahara.
La decisión tiene una consecuencia práctica inmediata: el público contará con más tiempo para recorrer actividades que hasta ahora competían en una misma franja horaria. El Ayuntamiento ha programado 18 propuestas para públicos de distintas edades, mientras museos, monumentos y yacimientos abrirán gratuitamente durante la noche del sábado. La ampliación busca que la experiencia no se limite a una visita rápida, sino que permita elegir entre recorridos, artes escénicas, música y patrimonio interpretado.

La principal concentración de aperturas se producirá el sábado 12. La Mezquita-Catedral y Medina Azahara podrán visitarse entre las 19.00 y las 24.00 horas, mientras que los museos y otros espacios patrimoniales del Casco Histórico abrirán de 21.00 a 24.00 horas. El horario sitúa al patrimonio fuera de su uso turístico convencional: la iluminación nocturna, la reducción del tráfico cotidiano y la ocupación cultural de plazas y edificios modifican la forma en que se percibe una ciudad acostumbrada a convivir con vestigios de épocas muy distintas.
Un patrimonio pensado para ser vivido
La propuesta se organiza bajo tres ejes: Abierto patrimonio, Vive patrimonio y Escena patrimonio. El primero responde a la demanda de acceso y facilita la entrada a lugares normalmente sujetos a horarios ordinarios o a una visita reglada. El segundo y el tercero desplazan el centro de gravedad hacia la participación y la creación artística. La intención expresada por la delegada de Cultura, Isabel Albás, es que los edificios y yacimientos no sean solo escenarios contemplativos, sino lugares donde se pueda escuchar, recorrer, bailar, descubrir y compartir.
Ese planteamiento explica la presencia de actividades que no se limitan a explicar la historia de los monumentos. En la Posada del Potro se representarán los Entremeses de Miguel de Cervantes; el Museo Arqueológico acogerá un recital de flamenco clásico de Gregorio Moya y Paco Cortés; y el patio del Museo de Bellas Artes recibirá el espectáculo Romancero andalusí, de Sephardica. La selección enlaza disciplinas y periodos culturales que forman parte de la identidad cordobesa, sin reducirla a una única tradición ni a una imagen monumental fija.
La escena abre nuevas lecturas de los monumentos
La danza contemporánea tendrá un lugar destacado en la programación. En la Puerta del Puente se presentará Liminal, una intervención coreográfica de Antonio Ruz y La Normal en la que participarán diez bailarines, varios de ellos cordobeses. La obra abordará la relación entre movimiento, espacio monumental y umbral, una idea especialmente significativa en un punto urbano que ha funcionado históricamente como acceso y frontera entre áreas esenciales de la ciudad.
El Palacio de Orive, por su parte, será el marco de Il Primo Uomo, una propuesta de ópera barroca interpretada por el contratenor Manuel Ruiz junto a Íliber Ensemble. El espectáculo recupera el imaginario de los antiguos castrati mediante música, danza, vestuario e iluminación. La elección de una producción historicista en un palacio renacentista no supone una reconstrucción literal del pasado: plantea un diálogo entre la arquitectura conservada y las preguntas contemporáneas que despierta una tradición artística atravesada por la voz, el cuerpo y las convenciones sociales de su tiempo.
La transmisión entra en el centro del programa
La edición también concede atención expresa a las generaciones más jóvenes. El delegado de Cultura de la Junta de Andalucía, Eduardo Lucena, ha vinculado esa prioridad con la necesidad de aprender a valorar el patrimonio propio. El desafío no consiste únicamente en acercar escolares o familias a edificios reconocibles, sino en convertir el conocimiento en una experiencia relevante. Cuando el patrimonio se presenta como un relato vivo, con personajes, música, recorridos y participación, aumenta la posibilidad de que deje de percibirse como una obligación académica o un recurso reservado al visitante.
En esa línea se sitúa la evocación de Averroes, coincidiendo con el 900 aniversario de su nacimiento. La figura del filósofo cordobés permite conectar la dimensión local con una herencia intelectual de alcance internacional. Su presencia en la programación recuerda que el valor de Córdoba no descansa solo en la conservación material de sus espacios, sino también en las ideas, intercambios y conflictos que esos espacios hicieron posibles. Las visitas teatralizadas El susurro del agua: ingeniería, poesía y poder en Madinat al-Zahra, previstas en dos pases el sábado, profundizan precisamente en esa lectura: la ciudad califal se entiende como arquitectura, pero también como sistema político, técnico y simbólico.
Dos noches para repartir mejor la ciudad
La ampliación a dos jornadas responde asimismo a una decisión del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, que reúne a las quince ciudades españolas con reconocimiento de la Unesco. Al permitir que cada municipio distribuya sus actos en fechas distintas, la iniciativa gana flexibilidad organizativa y reduce la presión de condensar toda la oferta en una sola noche. En Córdoba, donde la densidad de espacios históricos hace difícil abarcar el programa completo en pocas horas, el cambio parece especialmente coherente con la escala de la ciudad.
La lectura de fondo es urbana. La delegada de Centro Histórico, Lourdes Morales, ha defendido un casco histórico lleno de vida, pero también habitable y pensado para quienes residen en él. Esa precisión importa: la activación cultural puede reforzar el vínculo ciudadano con el patrimonio, aunque exige compatibilizar afluencia, movilidad, descanso vecinal y protección de lugares frágiles. La Noche del Patrimonio tendrá valor duradero si logra que la celebración no sea una excepción aislada, sino una forma de entender que Córdoba, como señaló el diputado provincial Gabriel Duque, no cabe en una sola noche.
