La estación Copiapó Sivica reportó este miércoles una calidad del aire clasificada como buena, con una concentración de material particulado respirable MP10 de 99 µg/m3 y un Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) de 76. El indicador se mantiene bajo el umbral de 100 que marca el inicio de la categoría regular, por lo que no se contemplan restricciones sanitarias asociadas a episodios de contaminación en la zona.

Un resultado favorable, pero variable
La medición permite desarrollar actividades al aire libre sin medidas extraordinarias para la población. Sin embargo, el margen frente a la categoría regular es acotado: variaciones meteorológicas, emisiones de fuentes móviles, actividad industrial o resuspensión de polvo pueden modificar los registros durante la jornada. Por ello, la condición favorable debe leerse como una fotografía puntual y no como una garantía permanente.
El ICAP mide la presencia de MP10, partículas de menos de 10 micrómetros que pueden ser inhaladas y que provienen de combustiones, vehículos, industrias y fuentes naturales. Su control es relevante porque una exposición elevada afecta especialmente a niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. La escala oficial considera buena la calidad entre 0 y 99; regular entre 100 y 199; alerta entre 200 y 299; preemergencia entre 300 y 499; y emergencia desde 500.
Brechas que persisten en Chile
El dato de Copiapó contrasta con un problema de alcance nacional que no ha desaparecido pese a la mejora general de las últimas dos décadas. Un estudio publicado en 2025 por investigadores de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo advirtió que las brechas territoriales siguen concentrando riesgos. En el sur, la quema de leña húmeda continúa como principal fuente de contaminación; en zonas industriales del norte y centro aún se producen episodios agudos, aunque los niveles generales de dióxido de azufre hayan descendido.
La calidad buena registrada en Copiapó es, por tanto, una señal positiva para la salud local, pero no elimina la necesidad de vigilancia continua. Mantener controles de emisiones, evitar quemas y privilegiar combustibles y transportes menos contaminantes resulta decisivo para que un registro aceptable se convierta en una tendencia sostenida.
