La colonia Chichén Itzá celebró su fiesta patronal en honor a San Pedro y San Pablo con una misa presidida por el obispo auxiliar de Yucatán, Pedro Mena Díaz. Tres adolescentes recibieron el sacramento de la Confirmación durante la eucaristía, que cerró dos semanas de actividades religiosas que incluyeron procesiones, rosarios y verbenas.

En su homilía, el prelado subrayó que las confirmaciones representan un nuevo Pentecostés, al recordar el momento en que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo y dio inicio la Iglesia. Esta acción se ha repetido durante casi dos mil años sobre los bautizados que asumen la misión de Jesús.
Transformación personal de los apóstoles
Mena Díaz contrastó los orígenes distintos de Pedro y Pablo: el primero, un pescador analfabeto y soberbio; el segundo, un fariseo instruido y perseguidor de cristianos. Ambos cambiaron al comprender plenamente quién era Jesús, pasando de la soberbia a la entrega total. Esta evolución personal ilustra cómo la fe modifica trayectorias individuales y fortalece la comunidad eclesial.
Respuesta ante los desafíos actuales
El obispo señaló que el amor constituye la respuesta a los males contemporáneos, una afirmación que conecta directamente la celebración litúrgica con la vida diaria de los fieles. La entrega del sacramento a los jóvenes refuerza la continuidad de esta misión en una comunidad que mantiene vivas sus tradiciones religiosas.
