El pasado fin de semana, la selección mexicana de fútbol obtuvo una victoria que fue celebrada por cientos de miles de aficionados en la Ciudad de México. El partido, correspondiente a una fase de la Copa organizada por la FIFA, generó júbilo entre los seguidores del equipo local, aunque también suscitó críticas por el comportamiento de parte de la afición presente en el estadio.
Entre los momentos destacados del encuentro se mencionó el emotivo homenaje al portero Guillermo Ochoa y la participación del joven jugador Gilberto Mora, quien debutó en el torneo. Estos elementos fueron señalados como aspectos positivos del desarrollo del partido, que fue calificado por algunos observadores como histórico debido a su contexto dentro de la competición.

Sin embargo, el columnista Vicente Leal, en un texto publicado el 26 de junio de 2026, expresó una postura diferenciada. Mientras reconoció el triunfo del equipo y los gestos de reconocimiento hacia los jugadores, manifestó su rechazo a conductas que consideró degradantes, como el uso repetido de un cántico homofóbico y expresiones insultantes dirigidas al equipo visitante. Estas manifestaciones, según el texto, se sumaron a reportes de excesos relacionados con el consumo de alcohol durante y después del encuentro.
Leal recordó su única experiencia previa asistiendo a un partido de fútbol, ocurrido el 5 de febrero de 1964 en el Estadio de la Ciudad Universitaria, cuando México enfrentó a la Unión Soviética en un encuentro amistoso que terminó con victoria de los visitantes por 2-0. En esa ocasión, el columnista señaló la presencia de jugadas consideradas sucias por ambos equipos y vinculó la fecha con un evento personal: el fallecimiento de un familiar cercano.
El texto también aludió a la interrupción de la tradicional interpretación de “Cielito Lindo” y a pausas en el juego que el autor describió como motivadas por intereses comerciales. Leal manifestó su decisión de no seguir los partidos de la actual Copa, argumentando que el torneo presenta irregularidades y que su seguimiento responde, en algunos casos, al deseo de evadir responsabilidades cotidianas durante los noventa minutos de duración del juego.
La reacción de la afición mexicana en eventos deportivos internacionales ha sido objeto de análisis previos por parte de organismos como la FIFA, que han impuesto sanciones por cánticos discriminatorios en competiciones anteriores. En este caso, el columnista vinculó el comportamiento observado con un posible daño a la imagen del país en el extranjero, aunque reconoció que no todos los asistentes participaron de tales conductas.
El escrito de Leal se inscribe en una tradición de columnismo mexicano que combina la crónica deportiva con reflexiones de carácter personal. Su postura, que va en contra de la euforia generalizada tras el resultado, invita a examinar la relación entre el rendimiento de los equipos y las responsabilidades de quienes los siguen en las gradas.
En el contexto más amplio del fútbol mexicano, episodios similares han ocurrido en torneos anteriores, donde la celebración de resultados positivos ha coexistido con denuncias sobre expresiones de intolerancia. Organizaciones de aficionados y autoridades deportivas han promovido campañas para modificar estas prácticas, aunque los resultados han sido desiguales según el estadio y la competición.
La publicación del texto coincide con un período en el que el fútbol sigue siendo uno de los deportes de mayor seguimiento en México, con audiencias que superan regularmente los millones de espectadores. El contraste entre el desempeño del equipo nacional y las actitudes de parte de su público constituye, según el columnista, un motivo de reflexión que trasciende el resultado deportivo inmediato.
