La ausencia de una cifra oficial única revela la magnitud del problema: entre 2.700 y 7.000 pozos clandestinos operan en Chihuahua, según estimaciones de Conagua y organizaciones agrícolas. Estos aprovechamientos irregulares se concentran en zonas de alta actividad agropecuaria y acuíferos ya sobreexplotados, principalmente en el sur (Parral, Jiménez, Camargo) y el centro-noroeste (Cuauhtémoc, Janos, Ascensión y Villa Ahumada).
El libre alumbramiento y el cultivo del nogal
El decreto de 2013 que suspendió el libre alumbramiento no detuvo las perforaciones. La expansión de huertas de nogal, que demandan hasta 60 litros por nuez, ha intensificado la extracción ilegal ante la reducción de agua de presas como La Boquilla (24 % de capacidad). El déficit anual en el Distrito de Riego 005 alcanza los 350-450 millones de metros cúbicos, mientras 37 de los 61 acuíferos estatales presentan déficit estructural.

Impacto ambiental y respuesta institucional
La sobreexplotación provoca hundimientos del terreno y elevación de sales y metales en el agua. Conagua ha aplicado multas de hasta 7,5 millones de pesos e intervenido obras en predios vinculados a exfuncionarios, aunque el sector agrícola sigue concentrando el mayor número de irregularidades. La falta de un reglamento actualizado permite que la extracción continúe sin control efectivo.
El conflicto entre rentabilidad inmediata y sostenibilidad de los recursos subterráneos define el escenario actual: sin límites claros, el modelo agrícola de exportación sigue presionando acuíferos que ya no pueden recargarse al ritmo de la demanda.
