El 16 de junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum designó a Carlos Torres Rosas como director de Nacional Financiera (Nafin) y del Banco de Comercio Exterior (Bancomext). Torres, hasta entonces secretario técnico del Gabinete de la Presidencia y coordinador general de los Programas para el Bienestar, asumió el cargo con una formación académica que incluye estudios en la Universidad de Bath, en Reino Unido, y en la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Países Bajos. Su primer acto público se realizó el 29 de junio ante empresarios de la Caintra de Nuevo León, donde contó con la presencia del secretario de Hacienda, Édgar Amador.
La elección del recinto empresarial no fue casual. Caintra representa uno de los núcleos industriales más dinámicos del norte del país y ha mantenido un diálogo constante con el gobierno federal en temas de financiamiento productivo. La presencia de Amador junto a Torres fue interpretada por asistentes como una señal explícita de respaldo político al nuevo responsable de la banca de desarrollo.

Trayectoria previa y perfil técnico
Torres Rosas acumuló experiencia en la coordinación de programas sociales de alcance nacional antes de su llegada a Nafin y Bancomext. Esa trayectoria le permitió familiarizarse con los mecanismos de asignación de recursos públicos y con la articulación entre dependencias federales. Su formación en instituciones europeas añade un componente de análisis de políticas de desarrollo que ahora se aplicará al diseño de instrumentos crediticios orientados al sector privado.
El nombramiento ocurre en un momento en que el gobierno busca fortalecer el papel de la banca de desarrollo como canal de apoyo al Plan México. Ese plan establece metas de crecimiento industrial y de nearshoring que requieren financiamiento de mediano y largo plazo, áreas donde Nafin y Bancomext tienen mandato legal para intervenir cuando el crédito privado resulta insuficiente.
Señales de coordinación institucional
La aparición conjunta de Torres y Amador ante el sector empresarial de Nuevo León sugiere una estrategia de alineación entre Hacienda y la banca de desarrollo. Históricamente, la relación entre ambas instancias ha sido clave para definir techos de crédito y condiciones de fondeo. La presencia del secretario de Hacienda reduce márgenes de interpretación sobre la autonomía de Torres y refuerza la idea de que las decisiones crediticias mantendrán coordinación con la política fiscal.
Empresarios consultados después del acto destacaron la necesidad de que Nafin agilice procesos de aprobación y ofrezca tasas competitivas frente a la banca comercial. Torres no detalló cifras durante su intervención, pero enfatizó que el crédito productivo será prioridad para acompañar las inversiones que se esperan derivadas del Plan México.
Contexto del Plan México y expectativas del sector
El Plan México contempla el impulso a cadenas de suministro nacionales y la atracción de inversión extranjera directa en sectores estratégicos. Para materializar esos objetivos, el gobierno ha señalado que la banca de desarrollo deberá complementar el financiamiento privado en proyectos de infraestructura, reconversión tecnológica y capacitación laboral. Nafin y Bancomext cuentan con líneas de crédito específicas que pueden activarse bajo este esquema.
Analistas del sector financiero observan que el éxito de esta apuesta dependerá de la capacidad de Torres para equilibrar el mandato de rentabilidad de las instituciones con los objetivos de política industrial. En administraciones anteriores, tensiones entre estos dos ejes han limitado el volumen de colocación. El respaldo explícito de Hacienda podría facilitar la aprobación de operaciones que requieran subsidios implícitos o garantías públicas.
Reacciones iniciales y agenda pendiente
La dirigencia de Caintra valoró positivamente el encuentro, aunque solicitó mayor claridad sobre los montos disponibles y los plazos de respuesta para proyectos concretos. Organismos empresariales de otras entidades han manifestado interés en replicar el formato de diálogo, lo que sugiere que Torres enfrentará una agenda de presentaciones regionales en los próximos meses.
El nuevo director no ha anunciado cambios estructurales en la operación de Nafin ni de Bancomext. Su prioridad inmediata parece centrarse en consolidar relaciones con el sector productivo y en alinear los portafolios de ambas instituciones con las metas del Plan México. La evolución de los indicadores de colocación crediticia en el segundo semestre de 2026 permitirá evaluar si el respaldo político se traduce en resultados operativos medibles.
