Durante abril de 2026 el Programa de Prevención y Abordaje del Trabajo Infantil y Adolescente del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires recibió 439 derivaciones. De ellas, 385 correspondieron a situaciones vinculadas con estrategias de subsistencia en la vía pública, lo que representa casi el 88 % del total. Estas cifras forman parte de un patrón que ya se había observado en 2025, cuando el mismo programa intervino con 940 chicos y adolescentes, el 64 % de los casos relacionados con pedidos de colaboración económica en la calle.
Los datos muestran que la mayor concentración de intervenciones se registró en las comunas 1, 14, 2 y 13, que acumularon el 66 % de los casos del período analizado. Al mismo tiempo, el 70,9 % de las familias atendidas provenía de la provincia de Buenos Aires. Esta distribución territorial y jurisdiccional plantea preguntas sobre los mecanismos de corresponsabilidad entre distritos y sobre la efectividad de las políticas de contención en origen.
Edades y contextos de las intervenciones
Las intervenciones abarcaron desde niños de entre uno y tres años hasta adolescentes. El grupo más numeroso se ubicó entre los siete y los doce años. Los equipos del programa realizan detección temprana en articulación con escuelas, centros de salud, organizaciones sociales y organismos judiciales. Sin embargo, la presencia de niños tan pequeños en espacios públicos evidencia que las redes de protección no siempre logran actuar antes de que la situación se vuelva visible en la calle.

El programa sostiene que el trabajo infantil no debe considerarse una forma de aprendizaje del esfuerzo ni una ayuda familiar legítima. Su persistencia limita el acceso a la educación, al juego y al descanso, y reproduce ciclos de exclusión que resultan más difíciles de revertir con el paso del tiempo. Las autoridades locales destacan que la Ciudad cuenta con equipos que recorren diariamente el territorio, aunque reconocen que la llegada de familias desde otras jurisdicciones complica la restitución sostenida de derechos.
Corresponsabilidad entre jurisdicciones
El informe subraya que siete de cada diez casos involucran a familias provenientes de la provincia de Buenos Aires. Esta proporción sugiere que las políticas de acompañamiento e inclusión en el distrito de origen no alcanzaron a prevenir la migración hacia estrategias de subsistencia en la vía pública porteña. La corresponsabilidad, según el texto oficial, implica que cada jurisdicción debe asumir activamente la protección de las familias que residen en su territorio, y no limitarse a intervenir cuando las consecuencias ya son visibles en otra ciudad.
En la práctica, la coordinación entre la Ciudad y la provincia enfrenta obstáculos operativos. Los equipos porteños deben articular respuestas inmediatas, pero la falta de información compartida sobre trayectorias familiares dificulta el seguimiento a mediano plazo. Organismos judiciales y escuelas de ambas jurisdicciones participan en algunas derivaciones, aunque no existe un protocolo unificado que garantice continuidad en todos los casos.
Respuestas institucionales y límites
La Ciudad de Buenos Aires indica que mantendrá las estrategias de prevención, detección y acompañamiento. Entre las acciones mencionadas figuran el fortalecimiento de equipos territoriales y la articulación con escuelas y centros de salud. Al mismo tiempo, el informe reconoce que la pobreza no puede criminalizarse y que la responsabilidad no recae exclusivamente sobre las familias. Las dificultades económicas que atraviesan muchos hogares exigen respuestas estatales que actúen antes de que la vulneración de derechos se profundice.
La Línea 102 y el 911 siguen siendo los canales habilitados para reportar situaciones que requieran acompañamiento o protección inmediata. El programa insiste en que prevenir también significa no naturalizar la presencia de niños en la calle y animarse a actuar cuando una situación genera preocupación. La erradicación del trabajo infantil, según el documento, involucra a familias, escuelas, organizaciones sociales, sector privado y ciudadanos en general.
Los datos de 2025 y abril de 2026 ofrecen un panorama cuantitativo, pero detrás de cada cifra existe una trayectoria familiar que las estadísticas no capturan por completo. La distribución por comunas y la procedencia provincial indican que cualquier estrategia integral deberá combinar intervenciones locales con mecanismos de coordinación interjurisdiccional más robustos. De lo contrario, las respuestas seguirán llegando cuando las situaciones ya son visibles en el espacio público, momento en el que el margen de acción para revertir trayectorias se ha reducido.
