Bruno, un perro pomerania de dos años, regresó con su familia después de permanecer dos días desaparecido, pero su devolución dejó un dato pendiente de esclarecer: el hombre que entregó al animal se retiró en el mismo automóvil utilizado durante la sustracción, aunque esta vez circulaba sin placas. Perla, propietaria del can, confirmó la tarde del martes 25 de agosto que Bruno estaba sano y a salvo.
El reencuentro ocurrió luego de que un hombre se comunicara directamente con Perla para acordar un punto de encuentro. El sujeto llegó con el perro y finalmente lo entregó a su familia. Hasta ahora, su identidad no ha sido revelada públicamente y tampoco existe información confirmada que permita establecer que haya participado de manera directa en el robo.

El regreso ocurrió tras una amplia búsqueda
La desaparición de Bruno provocó una intensa campaña de difusión en redes sociales y movilizó a vecinos de la colonia Río Blanco, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde ocurrió el caso. Las plataformas digitales ayudaron a amplificar la búsqueda y a difundir las imágenes relacionadas con la sustracción del perro.
Perla explicó a medios locales que Bruno es una mascota muy consentida y que forma parte de una familia en la que también viven otros tres perros de la misma raza. Durante las horas posteriores al robo, dijo, prácticamente no podía dormir por la preocupación de desconocer dónde estaba el animal y en qué condiciones se encontraba.
Además de pedir apoyo mediante redes sociales y a los habitantes de la zona, la familia acudió ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para presentar una denuncia por la sustracción del perro. La entrega de Bruno permitió que volviera a casa, aunque no cerró por completo la investigación.
Así fue la sustracción de Bruno
El hecho ocurrió el domingo 23 de agosto y quedó registrado por cámaras de seguridad. En las imágenes difundidas públicamente se observa a Bruno en la entrada de un establecimiento, cuando una mujer y una menor de edad se acercan a él.
La grabación muestra que la menor llama y acaricia al pomerania para ganarse su confianza. Después, la mujer carga al perro y ambas corren hacia un automóvil sedán blanco. Poco después abandonan el lugar a bordo del vehículo con Bruno.
La familia identificó el automóvil utilizado durante el robo en el vehículo en el que el hombre se retiró tras devolver al perro. La diferencia observada fue que en esta ocasión circulaba sin placas, un elemento que quedó incorporado a las circunstancias aún pendientes de investigación.
Por el momento, el regreso de Bruno no permite determinar quiénes participaron en la sustracción ni por qué el animal fue devuelto. La identidad del hombre que lo entregó y la relación que pudiera tener con el automóvil permanecen sin una explicación confirmada.
