El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirmó que las condiciones de las prisioneras palestinas en cárceles israelíes fueron reducidas «al mínimo indispensable» y expresó satisfacción por esa medida. Sus declaraciones se produjeron después de que una interna denunciara la falta de artículos básicos, problemas de higiene, enfermedades y ausencia de atención médica durante una visita del alto funcionario a un centro penitenciario.
La prisionera describió el recinto como un lugar de condiciones «extremadamente duras» y sostuvo que las internas han sido despojadas de sus derechos. Según su testimonio, las mujeres tampoco disponen de privacidad, una circunstancia que presentó como parte de las limitaciones que enfrentan en prisión.

Denuncia sobre higiene y atención médica
Entre las carencias señaladas por la interna figura la falta de productos esenciales. Aseguró que las prisioneras llevaban varios días sin poder bañarse y que no podían cambiarse la ropa interior. También denunció la presencia de infecciones y enfermedades dentro de la prisión.
La reclusa añadió que, pese a esas situaciones de salud, las internas no reciben atención médica. El relato vincula las restricciones materiales con las condiciones sanitarias denunciadas, sin que en la información disponible se recoja una respuesta específica de las autoridades penitenciarias a esos señalamientos.
El ministro asume la medida
Tras las quejas, Ben Gvir atribuyó personalmente el deterioro de las condiciones de las prisioneras a su gestión. «Los días de los campamentos de verano en las cárceles israelíes terminaron», declaró al defender el endurecimiento aplicado en los centros de detención.
El ministro sostuvo que quienes dañaron a israelíes «no recibirán condiciones de hotel». En la misma línea, rechazó que el Gobierno de Israel deba proporcionar mejores condiciones a las detenidas. «No quiero ayudarlas. No necesito ayudarlas […]. Los días en que el Gobierno israelí quería ayudarlas han terminado», concluyó.
