José Manuel García, auxiliar de ayuda a domicilio en Córdoba desde hace 17 años, ha sido reconocido por Atende junto a otro compañero y ocho compañeras por su trabajo profesional. A sus 62 años, sigue atendiendo a personas dependientes en un sector donde los hombres aún son minoría.

García llegó a la ayuda a domicilio tras dos décadas en la joyería. En su primera selección fueron contratados dos hombres entre 30 mujeres aspirantes, una situación que sorprendió incluso a algunas compañeras, que le preguntaban si sabía cocinar o coser.
También algunos usuarios se extrañaban de ser atendidos por un hombre y preferían a una mujer por pudor durante el aseo personal. Según explica, ahora crece la demanda de trabajadores varones, aunque defiende que las movilizaciones deben realizarse con sillas, grúas y otros medios, sin asignar más fuerza física por razón de sexo.
Sus tareas incluyen higiene personal, camas, limpieza básica, compras y acompañamiento, según el grado de dependencia. García destaca especialmente la compañía a usuarios que viven solos o reciben tratamiento por depresión y esperan la visita del auxiliar.
