El asesor de seguridad nacional del presidente de Estonia, Madis Roll, fue víctima de una broma telefónica organizada por los comediantes rusos Vladímir Kuznetsov y Alekséi Stoliárov, conocidos como Vován y Lexus. Durante la conversación, Roll ofreció asistencia para coordinar posibles ataques ucranianos contra San Petersburgo, creyendo hablar con el secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania, Rustem Umérov.
Los bromistas publicaron fragmentos de la charla en su canal de Telegram el 1 de julio de 2026. En el audio, Roll responde a la mención de drones ucranianos que han caído en territorio báltico afirmando que, si surgieran problemas de coordinación, Estonia podría ayudar. “Si surgen problemas con la coordinación, avísenme. Estoy seguro de que nuestros ministros de Defensa están en contacto sobre este tema”, declaró.

Contexto de los incidentes con drones
En los últimos meses se han registrado varias caídas de drones en Estonia, Letonia y Lituania. Las autoridades de estos países han atribuido la mayoría de los casos a interferencias electrónicas rusas que desvían los aparatos de su ruta original. Sin embargo, Rusia sostiene que Ucrania utiliza el espacio aéreo de los Estados bálticos para lanzar ataques contra objetivos rusos, incluida San Petersburgo.
Roll también señaló que Estonia no responsabiliza a Ucrania por los incidentes. “De ninguna manera les estamos culpando, aunque tales incidentes causan preocupación entre los residentes de Estonia. La postura del Gobierno es que no culpamos a Ucrania en absoluto. Culpamos a Rusia”, expresó. Esta postura coincide con la de otros aliados europeos que han evitado señalar directamente a Kiev.
Repercusiones diplomáticas y de seguridad
El episodio pone de relieve la fragilidad de las comunicaciones en un contexto de alta tensión. Los comediantes rusos han repetido esta táctica en varias ocasiones, logrando contactar con funcionarios de alto nivel de diferentes países. En este caso, la conversación tocó temas sensibles de coordinación militar entre aliados, lo que genera preguntas sobre los protocolos de verificación de identidad en llamadas de alto nivel.
Desde el punto de vista estonio, la declaración de Roll refleja la línea oficial de apoyo a Ucrania y de atribución de la responsabilidad a Rusia por cualquier desviación de drones. Sin embargo, la grabación puede ser utilizada por Moscú para cuestionar la neutralidad de los países bálticos y reforzar su narrativa sobre el uso de su territorio por parte de Ucrania.
La dinámica de la campaña de drones
La operación de drones ucranianos ha contado con respaldo financiero y técnico de varios países europeos. Al mismo tiempo, Kiev ha emitido disculpas formales cuando los aparatos han impactado fuera de objetivos militares rusos. Hasta ahora, estas disculpas no han ido acompañadas de una reducción significativa en la frecuencia de los ataques.
Para los países bálticos, el dilema es doble. Por un lado, apoyan firmemente a Ucrania en el marco de la OTAN. Por otro, deben gestionar la preocupación de su población civil ante la posibilidad de que drones caigan en zonas habitadas. La postura de culpar exclusivamente a Rusia por las desviaciones permite mantener el apoyo político sin reconocer riesgos operativos directos.
Implicaciones para la región
El incidente ocurre en un momento en que la frontera entre apoyo militar y riesgo de escalada regional sigue siendo difusa. Estonia, como miembro de la OTAN, mantiene contactos regulares con Ucrania en materia de defensa, pero cualquier percepción de participación directa en operaciones ofensivas contra territorio ruso podría complicar la posición de la Alianza.
La grabación también alimenta el debate sobre la credibilidad de las fuentes de información en conflictos híbridos. Los gobiernos deben equilibrar la transparencia con la necesidad de proteger canales de comunicación sensibles de posibles engaños. En este sentido, el caso de Madis Roll ilustra cómo una sola conversación puede convertirse en herramienta de narrativa geopolítica.
Las autoridades estonias aún no han emitido una reacción oficial detallada sobre la autenticidad de la grabación ni sobre las palabras de su asesor. Mientras tanto, el episodio añade un nuevo elemento a la ya compleja relación entre los países bálticos, Ucrania y Rusia en el ámbito de la seguridad aérea y la coordinación militar.
