El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, instó este domingo a los fieles a practicar la generosidad diaria sin esperar recompensa y a aceptar la cruz personal con amor, siguiendo el ejemplo de Jesús. Durante la misa en la catedral metropolitana, el prelado subrayó que Dios bendice al corazón generoso y rechazó cualquier trato condicionado: “La generosidad se vive y punto”.

Esta llamada adquiere relevancia en un estado donde la fe católica convive con tradiciones festivas intensas. Vázquez Villalobos recordó que el amor a Dios no implica descuidar a la familia; al contrario, lo potencia. El mensaje busca contrarrestar la tendencia a negociar con lo divino y devolver la generosidad al plano cotidiano y desinteresado.
Cargar la cruz sin reclamos
Sobre el sufrimiento, el arzobispo pidió no rechazar la cruz, sino encauzarla con utilidad y gratitud cuando Dios alivia la carga. Criticó las quejas constantes y recordó que Jesús se ofreció voluntariamente por amor, sin renegar. El enfoque transforma el dolor individual en acto de discipulado coherente.
Guelaguetza sin perder el centro
Ante las próximas fiestas de Guelaguetza, el arzobispo advirtió que el “mucho ruido” de julio no debe apagar la presencia de Dios en el corazón. Invitó a gozar las celebraciones sin perder la dimensión espiritual, un equilibrio que la Iglesia local considera necesario en un mes de alta visibilidad cultural y turística.
El llamado del arzobispo resume una pastoral práctica: generosidad concreta, aceptación serena del sufrimiento y fidelidad interior en medio del bullicio festivo. Su intervención conecta la doctrina con el ritmo anual de Oaxaca y ofrece una brújula ética para los creyentes en tiempos de celebración colectiva.
