El actor colombiano Andrés Parra ha convertido una etapa difícil de su vida en material para un espectáculo que busca conectar con el público a través de la vulnerabilidad. Tras la ruptura de su matrimonio, Parra encontró en el autoconocimiento una herramienta para procesar traumas de infancia relacionados con el abandono y el rechazo. Esta experiencia personal dio origen a su show “Venga que sí es pa’ eso”, que presentará el 30 de septiembre en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de Ciudad de México.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Parra explicó que el miedo a ser abandonado lo acompañó durante años debido a experiencias tempranas vinculadas con la figura materna. “Si a mí mi mujer me dejaba yo me moría”, recordó. Sin embargo, al atravesar esa situación descubrió que el temor no se materializó y que la superación del mayor miedo de su vida le permitió liberarse de otros. El proceso le sirvió de base para construir un espectáculo que invita al público a realizar su propia catarsis.

El peso de la narrativa pública
Parra señaló que la sociedad actual tiende a ocultar las zonas vulnerables. Las redes sociales presentan versiones idealizadas de la vida, mientras que las dificultades emocionales quedan fuera del relato público. Al decidir mostrar su proceso de ruptura y sanación, el actor observó que el público responde con gratitud porque identifica experiencias comunes: miedo, angustia, rechazo y abandono. Esta conexión, según él, resulta más profunda que cualquier representación de éxito material.
El espectáculo busca alejarse de la tendencia a “maquillar la verdad”. Parra considera que la honestidad emocional permite un vínculo más genuino con la audiencia. En lugar de ofrecer soluciones simplificadas, el show propone un espacio donde el público pueda reconocer sus propias heridas sin necesidad de poseer recursos extraordinarios como un yate.
Una redefinición del egoísmo
Tras su experiencia, Parra plantea un mensaje que reinterpreta el concepto de egoísmo. Para él, priorizar la propia felicidad no implica descuidar a los demás, sino llenarse primero para luego poder aportar desde un lugar más completo. “No hay nada más importante que usted y su felicidad”, afirmó. Esta idea surge de la observación de que muchas personas se abandonan a sí mismas para complacer a padres, parejas o amigos, perdiendo de vista su propio propósito.
El actor aclara que esta forma de egoísmo no excluye la responsabilidad hacia otros, sino que establece un orden: la persona que se atiende a sí misma desarrolla mayor capacidad de relación sana. El razonamiento se basa en su propio recorrido: al superar el miedo al abandono, Parra pudo redefinir su rol en las relaciones sin depender de la validación externa.
El teatro como espacio de encuentro
La presentación del 30 de septiembre representa la materialización de este proceso. El Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, con su historia de espectáculos que abordan temas humanos profundos, ofrece el escenario adecuado para un formato que combina relato personal y reflexión. Parra no busca imponer una doctrina, sino generar un momento compartido donde el público pueda confrontar sus propios miedos.
El enfoque del actor colombiano se distingue por su trayectoria en series como “Escobar, el patrón del mal”, donde interpretó personajes marcados por conflictos internos. Esta experiencia actoral parece haberle proporcionado herramientas para traducir vivencias personales en narrativa escénica accesible. El resultado es un espectáculo que, según sus palabras, parte de la premisa de que todos han enfrentado situaciones de rechazo o humillación, independientemente de su situación económica.
La propuesta de Parra invita a cuestionar la presión social de mantener una imagen impecable. Al exponer su propio camino de autoconocimiento, el actor sugiere que la vulnerabilidad compartida puede convertirse en fuente de fortaleza colectiva. El espectáculo del 30 de septiembre permitirá evaluar cómo esta perspectiva se traduce en escena y qué resonancia genera entre el público mexicano.
