Andrea Fernández ya ha asegurado su presencia en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 después de formar parte del conjunto español que conquistó la medalla de oro en los últimos Mundiales de gimnasia rítmica, disputados en Fráncfort (Alemania). Con 20 años, la gimnasta leonesa afronta ahora un horizonte todavía más ambicioso: intentar alcanzar la única medalla que, según reconoce, aún le falta por conquistar.
“Siempre me enseñaron que soñar alto nunca es un problema”, afirmó en una entrevista con EFE. La clasificación olímpica llega después de un recorrido iniciado a los cuatro años sobre el tapiz y desarrollado en el Club Ritmo de León, donde fue formando tanto su talento como su carácter. En 2019 se trasladó al Centro de Alto Rendimiento de Madrid para incorporarse al conjunto español, que desde entonces ha sumado dos títulos europeos y un campeonato mundial.
Una ambición sin límite tras el oro mundial
La gimnasta no considera que el éxito conseguido en Fráncfort deba convertirse en un freno. A su juicio, España siempre ha competido bajo la atención pública, aunque la victoria mundialista haya situado definitivamente al equipo bajo los focos. “Estoy convencida de que el nivel de los rivales va a crecer en estos casi dos años que quedan por delante”, señaló.
Fernández identifica en Brasil, Japón, Israel, Italia, China y Bulgaria a algunos de los principales aspirantes a discutir el dominio español. También incluye a Rusia, que ya puede participar después de haber permanecido inhabilitada por la invasión de Ucrania. Por eso, la leonesa considera que la dificultad no estuvo únicamente en alcanzar la cima, sino en tratar de mantenerse en ella durante el ciclo olímpico que conduce a Los Ángeles.

El Club Ritmo de León, punto de partida
El pasado fin de semana, Fernández fue homenajeada junto con su compañera Andrea Corral en el pabellón municipal de La Vecilla, en la montaña leonesa. Más de un centenar de jóvenes gimnastas del campus organizado por el Club Ritmo participaron en el reconocimiento a las dos deportistas, vinculadas desde su infancia a la entidad con mejor palmarés de la gimnasia rítmica española.
Ruth Fernández, máxima responsable del club, explicó que el homenaje busca que las gimnastas más jóvenes puedan comprobar hasta dónde se puede llegar “con trabajo y esfuerzo”. Andrea Fernández atribuye buena parte de su evolución a esa base inicial, que después tuvo que perfeccionar mediante un trabajo “muy duro y constante”.
Durante sus primeros años también encontró una referencia cercana en Carolina Rodríguez, tres veces olímpica y ganadora de dos diplomas en Atenas 2004 y Río de Janeiro 2016. Fernández recuerda que la observaba “con una enorme admiración” porque, cuando era muy pequeña, Rodríguez representaba el sueño al que aspiraban las niñas del club.
La leonesa entiende que sus principales cualidades encajan especialmente con la competición por conjuntos, donde la coordinación con las compañeras resulta determinante. “Esa es una de mis fortalezas”, afirmó. Con el billete olímpico ya obtenido y el oro mundial como punto de partida, su próximo desafío será sostener el nivel del equipo español frente a una competencia que espera cada vez más exigente.
