Bilbao, 26 de junio de 2026. El exsenador del PNV Iñaki Anasagasti ha señalado que los 25 años de gobierno chavista en Venezuela podrían haber contribuido a agravar las consecuencias de los recientes terremotos que azotaron el país. Anasagasti perdió a una familiar en el sismo y ha pedido ayuda internacional inmediata para las labores de rescate.
La víctima identificada es Alazne Solabarrieta, prima de su esposa María Esther Solabarrieta. El seísmo derrumbó el edificio donde vivía la pareja en el barrio San Bernardino de Caracas. Su esposo, Koldo Olalde Kintela, fue rescatado con vida y permanece hospitalizado con múltiples heridas. La familia recibió la confirmación del fallecimiento el 25 de junio y aún debe decidir el destino de los restos.

El contexto sísmico y la memoria de 1967
Anasagasti recordó que vivió el terremoto de 1967 en Caracas, cuando el delegado del Gobierno Vasco Lucio Aretxabaleta perdió la vida. En aquella ocasión, observó cómo los edificios se flexionaban como si fueran de plastilina. Tras aquel evento, las autoridades adoptaron normas de construcción antisísmica que, según el exsenador, no se aplicaron con la misma rigor durante las últimas dos décadas y media.
Los dos temblores recientes han provocado una devastación considerable en Caracas y La Guaira. El responsable del Centro Vasco de Caracas, Pedro Javier Arriaga, informó a la familia de Anasagasti que otra persona de origen vasco falleció en La Guaira y que varios vascos perdieron sus viviendas. Arriaga describió cómo su propia casa se sacudió violentamente y cómo los cuadros cayeron de las paredes.
Responsabilidad institucional y preparación
Anasagasti ha sido claro al diferenciar entre la causa natural del terremoto y la posible falta de mantenimiento de las infraestructuras. Afirmó que el chavismo no generó el sismo, pero sí debería haber previsto medidas de contingencia para una emergencia de esta escala. La ausencia de recursos públicos suficientes para atender una tragedia de grandes dimensiones ha sido, en su opinión, un factor que amplificó el sufrimiento.
Venezuela atraviesa una crisis económica prolongada que ha limitado la capacidad de respuesta estatal. Los primeros días tras un terremoto son decisivos para rescatar supervivientes entre los escombros; por ello, Anasagasti ha instado a que lleguen cuanto antes equipos de Estados Unidos, Colombia, Panamá, México, España y otros países europeos.
Impacto en la comunidad vasca y llamada a la ayuda
La red de apoyo entre los vascos residentes en Venezuela se ha activado rápidamente. El Centro Vasco de Caracas coordina la información y ofrece asistencia a las familias afectadas. Anasagasti ha expresado su preocupación por quienes, tras perder sus hogares, han debido refugiarse en casas de allegados sin saber cuánto tiempo durará esta situación provisional.
Más allá de las labores de rescate inmediato, el exsenador considera necesario realizar un análisis posterior sobre el estado de las infraestructuras venezolanas. La combinación de un territorio sísmicamente activo con un sistema de mantenimiento debilitado plantea interrogantes sobre la resiliencia futura del país ante nuevos eventos naturales.
La familia de Anasagasti mantiene contacto constante con Caracas y espera que la ayuda internacional permita salvar el mayor número posible de vidas en las próximas horas críticas. El testimonio del exsenador pone de relieve cómo una catástrofe natural puede verse agravada por factores institucionales acumulados durante décadas.
