El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, convocó a los partidos de oposición a formar un bloque amplio de cara a las elecciones de 2027. Advirtió que la fragmentación del voto solo beneficiaría a Morena y pidió dejar de lado los intereses partidistas para priorizar una coalición que dispute la mayoría en la Cámara de Diputados.

Moreno reiteró que el PRI está dispuesto a integrarse a cualquier alianza y que, de no concretarse, competirá por separado, responsabilizando públicamente a quienes rechacen la unión. Esta postura busca contrarrestar la ventaja estructural de Morena, cuya cohesión interna ha limitado el margen de maniobra de la oposición en ciclos electorales recientes.
Acusaciones y contexto político
El líder priista acusó a Morena de mantener vínculos con el crimen organizado y exigió que las investigaciones lleguen hasta sus últimas consecuencias, incluyendo colaboración con autoridades de Estados Unidos. La estrategia combina llamado a la unidad con señalamientos graves que buscan erosionar la narrativa de legitimidad del partido oficialista.
En un sistema donde la dispersión opositora ha repetido resultados adversos, la propuesta de Moreno plantea un dilema claro: la supervivencia individual de cada fuerza o una coordinación mínima que altere el equilibrio de poder en 2027.
