Alejandro Franco reunió a figuras de distintas disciplinas en Francamente, una serie de entrevistas disponible gratuitamente en la plataforma Warp, con una condición que define el proyecto: conversaciones extensas, sin agenda promocional, filtros ni tapujos. Entre los invitados están Ludwika Paleta, Paty Cantú, Gustavo Santaolalla, el fotógrafo Santiago Arau y la chef Lula Martín del Campo, unidos menos por sus profesiones que por la disposición de hablar sobre tropiezos, decisiones y aprendizajes.
Historias personales sin promoción de por medio
Franco explicó que busca conversaciones capaces de resonar tanto con seguidores de los invitados como con quienes no conocen de cerca su trabajo. Según el conductor, no se trata únicamente de reconocer la valía profesional, sino de mostrar el valor de hacer cosas, sin llevar el formato hacia un discurso motivacional.

En uno de los episodios, Paleta abordó la fama infantil, los estereotipos, la libertad y su decisión de dejar las telenovelas. Cantú relató los retos para construir una voz propia en la industria musical, definir su identidad artística y defender su lugar como cantautora. Santaolalla, por su parte, habló del valor del error y de cómo los tropiezos en el estudio pueden derivar en hallazgos creativos y premios.
Una red de invitados cercanos
El acceso directo a los entrevistados proviene de la trayectoria de Franco como locutor y creador de plataformas multimedia. Trabajó 25 años en Radiópolis y fundó WARP Magazine. Afirmó que ya tiene 17 episodios filmados y que invitó personalmente a todos los participantes, varios de ellos amigos suyos. La lista también incluye a Meme del Real, Iñaki Vázquez, Osvaldo Benavides y Alejandro Magallanes.
La preferencia de Franco por las charlas largas también aparece en Mesas Imposibles, programa digital que graba en Casa de los Leones, en Polanco, junto con Arturo Lomelí, Rafael Micha, Pablo Vázquez Ahued y Livier Zúñiga. El formato sienta a personas con trayectorias y posturas distintas para conversar durante alrededor de una hora sobre negocios, cultura, gastronomía y política, una duración que, reconoce, puede ir en contra de los algoritmos.
