El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó este viernes que España no ha mantenido, no mantiene ni mantendrá “nunca” conversaciones con Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Durante su comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, defendió que ambas ciudades forman parte de la integridad territorial y de la soberanía españolas y que sus habitantes son españoles y europeos.
“Ceuta y Melilla son España y son Unión Europea”, declaró Albares, quien añadió que los ceutíes y los melillenses, con independencia de su origen, credo o procedencia, son españoles y europeos “no solo de derecho, sino de corazón y de alma”. El ministro remarcó que esta situación “será así siempre”.

Rabat mantiene su reivindicación territorial
Albares señaló que el Gobierno español ha rechazado “por todos los cauces diplomáticos disponibles” las declaraciones marroquíes que considera contrarias a la integridad territorial de España. El 21 de agosto, el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, afirmó que Ceuta y Melilla constituyen un “derecho histórico y geográfico” de Marruecos y sostuvo que la cuestión seguirá siendo un asunto de diálogo entre ambos países.
Pese a la discrepancia sobre la soberanía, el ministro español calificó de “indispensable” el diálogo diplomático con Marruecos, país vecino al otro lado de las fronteras de las dos ciudades. Según explicó, la respuesta a situaciones como la crisis migratoria de Ceuta pasa necesariamente por la diplomacia, y la comunicación entre los ministerios de Exteriores de ambos países se mantiene de forma permanente.
La comparecencia de Albares se centró también en la actuación de su departamento durante la llegada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio. El ministro situó el “detonante inmediato” de las entradas del 30 y 31 de julio en la desinformación difundida en redes sociales, que habría deformado el contenido de una sentencia del Tribunal Supremo sobre los intentos de entrada a nado en territorio español.
De acuerdo con la resolución judicial mencionada por Albares, la legislación española de extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera, conocido como “devolución en caliente”, a migrantes interceptados en alta mar que intenten alcanzar a nado Ceuta o Melilla cuando no deban superar para ello un elemento físico de contención fronteriza.
El ministro describió la frontera de Ceuta y Melilla como la más desigual por las diferencias existentes entre Europa y África, así como por la violencia presente en algunas zonas del continente africano. También la calificó de “posiblemente” la frontera más compleja del planeta, dentro de un contexto en el que España mantiene abiertos los canales diplomáticos con Marruecos para afrontar la crisis y prevenir una situación similar.
