Alan Mozo ya trabaja al mismo ritmo que sus compañeros en Cruz Azul y se perfila para integrar la convocatoria de Joel Huiqui para el partido del domingo contra Santos Laguna. Aunque el club hizo oficial su fichaje este miércoles, el lateral mexicano llevaba varios días entrenando en La Noria, por lo que su adaptación futbolística comenzó antes del anuncio público.
Su llegada al centro de entrenamiento generó atención entre los aficionados. Mozo apareció conduciendo una Mercedes-Benz Clase G blanca, un vehículo cuyo precio en México ronda los cuatro millones de pesos, equivalentes a unos 230 mil dólares. El modelo incorpora un motor V8 de 4.0 litros y acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en aproximadamente 4.5 segundos.

La presentación dejó una señal interna
Más allá de la escena fuera de la cancha, la principal novedad para Cruz Azul está en la disponibilidad inmediata de Mozo. El defensor llega como el tercer refuerzo anunciado por la institución, después de Juan José Calero y Alan Montes, y su presencia amplía las alternativas para la banda en un tramo temprano de la temporada.
La recepción pública del club fue acompañada por un mensaje de bienvenida al nuevo campeón, pero la respuesta del plantel resultó limitada: Chiquete Orozco fue el único jugador que reaccionó en redes sociales. El dato no permite extraer conclusiones sobre el ambiente interno, aunque sí refleja que la integración mediática de Mozo apenas comienza. Ambos futbolistas coincidieron anteriormente en Chivas de Guadalajara, un vínculo que puede facilitar su adaptación al vestidor.
El duelo frente a Santos Laguna será el primer indicador concreto sobre el papel que Huiqui pretende darle. Si entra en la convocatoria, Mozo podría comenzar a construir su lugar en el equipo desde el campo, donde su rendimiento tendrá mayor peso que la expectativa generada por su fichaje y por su llamativa llegada a La Noria.
