La sucesión al trono de Noruega se activaría de forma automática en el instante de la muerte del rey Harald V: el príncipe heredero Haakon pasaría a ser jefe de Estado sin que exista un vacío de poder. El procedimiento se apoya en la Constitución noruega y prevé una proclamación institucional posterior, una vez certificada oficialmente la muerte.
La primera fase contempla la comunicación inmediata al presidente del Storting, el Parlamento noruego; al primer ministro, y al presidente del Tribunal Supremo. Al mismo tiempo, el Consejo de Estado debe formalizar la ascensión del nuevo monarca y comunicar la proclamación al país.

Tras la ratificación médica oficial, el Consejo de Estado sería convocado con carácter urgente en el Palacio Real de Oslo. El nuevo rey tendría que prestar por escrito el juramento constitucional ante el Gabinete y confirmarlo oralmente ante el Storting en su primera sesión plenaria posterior al fallecimiento.
La línea sucesoria
Haakon ocupa el primer lugar en la línea sucesoria. Después de él figura su hija mayor, la princesa Ingrid Alexandra, seguida por su hijo menor, el príncipe Sverre Magnus. El orden responde a la primogenitura absoluta establecida mediante una enmienda constitucional aprobada en 1990 para los descendientes nacidos a partir de ese año.
Por esa norma, Ingrid Alexandra conserva su posición por delante de su hermano menor sin distinción de género. Si Haakon accediera al trono, ella se convertiría en la heredera directa de la Corona.
Proclamación, luto y ceremonia
El soberano entrante deberá elegir formalmente su nombre regnal y presentar su lema de gobierno ante el Gabinete. El Ejecutivo también notificará el cambio a las Fuerzas Armadas y a las misiones diplomáticas acreditadas en Oslo, mientras se dispondría el luto nacional, las banderas a media asta y las salvas desde la fortaleza de Akershus.
Noruega no celebra coronaciones desde 1908, pero la tradición contempla una bendición religiosa del nuevo monarca en la Catedral de Nidaros. La Casa Real abriría un registro público de condolencias y coordinaría los funerales de Estado con las autoridades eclesiásticas y parlamentarias. La reina Sonja pasaría a tener la condición de reina viuda tras la muerte de Harald V.
