Airbus y los sindicatos ATP, CCOO y SIPA han alcanzado una propuesta para intentar cerrar la huelga en sus plantas españolas, que deberá ser sometida a un referéndum vinculante de los cerca de 14.000 trabajadores. El Ministerio de Industria ha facilitado el acercamiento, pero el anuncio no despeja por completo el conflicto: UGT, incluida por la empresa entre las organizaciones que respaldaban el entendimiento, ha negado haber firmado acuerdo o preacuerdo alguno.

Una mayoría sindical, sin unanimidad
La disputa comenzó el 1 de julio, impulsada por SIPA ante la reclamación de mejoras laborales en un contexto de beneficios récord. La movilización fue sumando apoyos, incluido CCOO el 14 de julio, pero el primer preacuerdo fracasó en la consulta a la plantilla: el 49,15 % votó en contra y el 45,95 % a favor, con una participación del 81,44 %. La propuesta contemplaba una revisión salarial del 12,5 % en dos años, además de mantener el teletrabajo y flexibilizar las vacaciones.
Ese resultado estrecho reveló que el desacuerdo no era marginal, sino una división real entre los trabajadores. Airbus pidió entonces mediación al SIMA y mantuvo su oferta como base negociadora. Tras las vacaciones, UGT, CGT y ÚTIL reanudaron la huelga el 25 de agosto. La negociación volvió a bloquearse cuando la dirección exigió suspender temporalmente los paros, una condición rechazada por la plantilla convocante.
El voto decidirá la salida
La empresa cerró sucesivamente las mesas de mediación mientras los sindicatos denunciaban negociaciones paralelas y exclusiones. CGT y ÚTIL sostienen que quedaron fuera de la reunión decisiva en Industria y mantienen la presión: CGT ha convocado una manifestación el 12 de septiembre desde la fábrica de Getafe hasta el ministerio. El referéndum será, por tanto, más que una ratificación formal. Determinará si la propuesta puede recomponer una representación sindical fragmentada o si el conflicto continúa pese a la intervención institucional.
