La empresa concesionaria rechazó que las inundaciones del domingo en Puebla derivaran de fallas en la red hidráulica. En su comunicado atribuyó los encharcamamientos a una precipitación de 64,52 mm en menos de dos horas y a la acumulación de residuos sólidos que obstruyeron drenajes, especialmente sobre el antiguo cauce del Río de San Francisco, hoy entubado bajo el bulevar Héroes del 5 de Mayo.

La compañía activó seis cuadrillas y tres unidades hidroneumáticas para atender los puntos críticos. Sin embargo, la saturación temporal de las redes pluvial y sanitaria revela una vulnerabilidad estructural: el sistema no está dimensionado para absorber volúmenes extremos en periodos cortos, y la falta de mantenimiento preventivo agrava el problema cuando se suman residuos.
Responsabilidad compartida
Al insistir en que la ciudadanía evite arrojar basura a calles y alcantarillas, Agua de Puebla traslada parte de la carga a los usuarios. Esta postura obvia que la concesionaria tiene la obligación contractual de garantizar la capacidad de desalojo y realizar limpieza continua. La recurrencia de encharcamientos en la misma zona norte y centro indica que las medidas actuales resultan insuficientes ante eventos meteorológicos cada vez más frecuentes.
Lecciones para la temporada
El episodio deja claro que la infraestructura hidráulica de Puebla requiere una revisión integral de su capacidad y un programa sostenido de desazolve. Mientras tanto, la coordinación entre la empresa y las autoridades municipales para monitoreo en tiempo real sigue siendo indispensable para reducir riesgos durante el resto de la temporada de lluvias.
