Graciela Martínez, abogada de 54 años y ex concejala de Morón entre 2001 y 2003, fue hallada enterrada en una bolsa de residuos dentro de su vivienda de la calle Arrecifes al 1200, en Castelar. El autor del homicidio calificado por el vínculo es su hijo C.I.C.M., de 24 años, quien ya se encontraba detenido desde el 23 de junio por un intento de homicidio agravado contra su padre en Villa Lugano.

La confesión surgió durante la detención preventiva: el joven le reveló a un amigo que había “mandado una cagada”. Vecinos coinciden en que Martínez mantenía una dedicación extrema hacia su hijo, pese a que el vínculo entre ambos se describía como muy deteriorado. Esa misma dedicación, según testigos, se intensificó tras el ataque al padre, cuando la madre asumió el cuidado del agresor.
Avances judiciales y pericias pendientes
La causa por el matricidio quedó a cargo del fiscal José María Ghessi y el Juzgado de Garantías N° 5 de Morón, que investiga el delito pasible de prisión perpetua. La autopsia y el análisis de cámaras de seguridad deberán establecer el lapso transcurrido desde el ocultamiento del cuerpo. Mientras tanto, el acusado permanece detenido sin que se hayan difundido aún resultados de evaluaciones psiquiátricas o psicológicas.
El caso expone una secuencia de violencia intrafamiliar que escaló en pocos días y revela limitaciones en los mecanismos de contención cuando el agresor ya estaba bajo custodia por otro delito grave. La ausencia de antecedentes económicos o señales públicas de conflicto en la víctima contrasta con la gravedad del desenlace, lo que obliga a revisar cómo se evalúa el riesgo en entornos domésticos una vez que la justicia ya ha intervenido.
