Unos 3,9 millones de niñas y mujeres de Centroamérica contrajeron matrimonio antes de los 15 años entre 2000 y 2022, según datos de UNICEF. La cifra equivale al 4 % de las mujeres de 20 a 24 años; otras 16,4 millones se casaron o unieron antes de cumplir 18 años, el 20 % de ese grupo etario.

Honduras y Nicaragua registran las proporciones más altas disponibles de uniones antes de los 18 años: 34 % y 35 %, respectivamente. En Guatemala, el indicador alcanza el 30 %, frente al 26 % en Panamá, 20 % en El Salvador y 17 % en Costa Rica, de acuerdo con los años de medición citados en el informe.
En Guatemala, Plan International reportó en 2025 que el 63 % de las adolescentes sometidas a uniones forzadas no estudia ni trabaja y que el 45 % se unió con hombres al menos cinco años mayores. Solo entre 35 % y 36 % seguía escolarizada al momento de la unión, mientras 13 % declaró haber sufrido violencia dentro de la relación.
El matrimonio y las uniones de menores están totalmente prohibidos en Guatemala desde 2017, pero Antonio Gutiérrez, representante de Plan International en el país, indicó que persisten uniones informales o forzadas sin registro oficial. Según la organización, más de la mitad de los casos no se denuncia por desconocimiento, dependencia económica y relaciones de poder familiares o comunitarias.
Hasta julio de 2026 se habían reportado más de 30.000 embarazos adolescentes en Guatemala. Quiché, Alta Verapaz, Huehuetenango y Guatemala concentran los índices más altos, en zonas donde también se reportan pobreza, desnutrición, violencia y menor acceso a educación secundaria.
