Una exposición de 25 monedas excepcionales, distribuida entre el Museo Nacional Romano, el Coliseo y el Vittoriano, condensa casi tres milenios de historia romana. Inaugurada el 2 de julio y abierta hasta el 27 de septiembre, la muestra revela cómo estas piezas funcionaron como herramientas de propaganda, conmemoración y registro de rupturas políticas.

En las Termas de Diocleciano se exhiben monedas que documentan el paso de Roma de aldea del Tíber a potencia mediterránea. Un sestercio de Tito muestra el Coliseo lleno en el año 82, mientras un denario de la Guerra Social representa al toro itálico derribando a la loba romana, prueba tangible de conflictos internos que moldearon el poder.
Del Imperio a los papas
La sección en el Templo de Rómulo abarca la Edad Media y la transición del Imperio al poder papal. Una moneda de bronce del 692 atestigua la resistencia del papa Sergio frente a Justiniano II, mientras otras recuerdan la coronación de Carlomagno y los cismas eclesiásticos. Estas piezas evidencian discontinuidades históricas que a menudo se omiten en narrativas lineales.
Renacimiento, unificación y siglo XX
En el Vittoriano se presentan monedas renacentistas junto a las que celebran la unificación italiana y el primer rey Vittorio Emanuele II. La pieza más impactante del siglo XX es una moneda de cien liras que conmemora la Marcha sobre Roma de Mussolini en 1922. Le siguen una moneda republicana y un euro, que cierran el relato con la integración europea.
Al vincular tres instituciones, la exposición demuestra que las monedas ofrecen una lente precisa para leer ambiciones, rupturas y continuidades de la Ciudad Eterna sin depender de grandes narrativas.
