La VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni) concluyó con una conversación entre Cristina Rivera Garza y la poeta Sara Uribe, en la que la escritora puso en el centro las condiciones materiales y laborales detrás de cada obra. Durante el cierre de la feria, Rivera Garza sostuvo que al leer suele quedar ausente una pregunta decisiva: cómo fue hecha una obra.

La autora, ganadora del Premio Pulitzer 2024 en la categoría de Memoria o Autobiografía, explicó que esa inquietud atraviesa también su trabajo docente. Al inicio de sus talleres de escritura creativa, pide a sus alumnos leer textos económico-filosóficos de Karl Marx. Según relató, esa lectura funciona como una prueba que puede atraer o alejar a quienes participan.
La razón está en su manera de entender la escritura: no como un empleo, sino como un trabajo vinculado con la producción de valor y desarrollado dentro de relaciones asimétricas, incluidas las de clase. Desde esa perspectiva, preguntarse por el proceso de creación obliga a mirar las circunstancias concretas en las que una persona puede escribir.
Rivera Garza mencionó como una de sus actuales obsesiones a la poeta Concha Urquiza. Planteó interrogantes sobre si trabajaba, si alguien la sostenía económicamente y si esas condiciones se relacionaban con su necesidad de recluirse en un sitio donde pudiera contar con una habitación gratuita, como una casa comunitaria religiosa.
Para la escritora, dejar de lado esas preguntas implica perder una parte fundamental del proceso creativo. Su planteamiento dialoga con la desapropiación, concepto que propone leer de forma consciente la presencia de las experiencias de otras personas en aquello que se escribe.
En la jornada final de Filuni también se rindió homenaje a Gonzalo Celorio por haber obtenido el Premio Cervantes.
