Richard Gere celebró esta semana sus 77 años acompañado por su familia y volvió a situar en primer plano una rutina que sostiene desde hace décadas: meditación diaria, alimentación vegetariana y actividad física moderada. El actor estadounidense, reconocido por películas como Pretty Woman, American Gigolo y Novia fugitiva, ha explicado en distintas entrevistas que esos hábitos no responden a una fórmula para detener el envejecimiento, sino a una manera de cuidar el cuerpo, ordenar la mente y relacionarse con el paso del tiempo con menor ansiedad.
Su caso atrae atención no solo por su prolongada presencia en el cine, sino porque combina prácticas personales con una reflexión pública sobre el bienestar. Gere ha insistido en que su estado físico y la serenidad que proyecta son resultado de una constancia cotidiana, no de soluciones rápidas. En sus declaraciones, la meditación ocupa un lugar central: comenzó a practicarla a los 24 años y asegura que no ha dejado de hacerlo desde entonces.

Una práctica diaria ligada al budismo
La relación de Gere con el budismo tibetano se remonta a la década de 1970, cuando inició sus estudios de filosofía zen y conoció al Dalai Lama. Desde entonces, ambos mantienen una relación cercana. El actor ha descrito la meditación como un ejercicio de paciencia y observación de la propia mente, una disciplina que, según ha dicho a The Guardian, quiere y necesita mantener todos los días.
En entrevistas previas, Gere afirmó que dedicar una hora diaria a meditar modificó su reacción ante situaciones de tensión. “Ahora no me enojo tanto”, señaló al comparar su presente con etapas anteriores de su vida. También ha explicado que la práctica le permitió identificar un espacio de silencio interior en medio de una vida profesional marcada por la exposición pública, los rodajes y los viajes.
Ese vínculo espiritual también aparece en La sabiduría de la felicidad, documental producido por el intérprete y centrado en las enseñanzas del Dalai Lama. La obra plantea que la búsqueda de dinero, prestigio, bienes materiales o éxito puede generar placer y seguridad, pero no garantiza una satisfacción duradera. Gere ha defendido, en cambio, la compasión, la empatía y la bondad como valores que pueden mejorar tanto la vida de quien recibe ayuda como la de quien la ofrece.
Qué respaldo científico tiene la meditación
La evidencia disponible respalda algunos beneficios de la meditación, aunque los especialistas advierten que no debe presentarse como sustituto de tratamientos médicos. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos la define como un conjunto de prácticas que buscan conectar mente y cuerpo para favorecer la calma y el bienestar.
El neurólogo Claudio Waisburg señaló que los efectos más consistentes se observan en el plano emocional: reducción del estrés percibido, mejora de síntomas de ansiedad y depresión, y mayor capacidad de regulación emocional. También puede reducir la rumiación, el patrón de pensamientos repetitivos que suele intensificar el malestar. En determinados grupos, añadió, puede contribuir a disminuir la presión arterial y ayudar como complemento frente al dolor crónico, aunque con resultados variables y sin reemplazar la atención profesional.
Investigaciones publicadas en bases científicas como PubMed y en la revista Frontiers in Human Neuroscience han asociado distintas modalidades de meditación con cambios en funciones vinculadas a la memoria, la atención, las sensaciones corporales y el procesamiento emocional. Estudios de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai también observaron variaciones en la actividad de la amígdala y el hipocampo. Sin embargo, estos hallazgos no implican que una práctica aislada produzca los mismos efectos en todas las personas: la frecuencia, el contexto clínico y la calidad de la intervención son factores relevantes.
Alimentación vegetal y ejercicio sin promesas absolutas
El segundo pilar de la rutina de Gere es una dieta vegetariana que mantiene desde hace años y que vincula con sus convicciones budistas. Su alimentación prioriza productos frescos y naturales, con menor presencia de grasas saturadas y colesterol. Organizaciones dietéticas coinciden en que una dieta vegetariana bien planificada puede contribuir a reducir factores de riesgo asociados con obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
La precisión es importante: hacerse vegetariano no garantiza por sí mismo mayor longevidad. La Sociedad Vegetariana del Reino Unido sostiene que los posibles beneficios dependen de la calidad general de la dieta y de evitar alimentos ultraprocesados o con bajo valor nutricional. Las dietas basadas en plantas pueden ser saludables, pero requieren una planificación adecuada para cubrir necesidades de proteínas, hierro, vitamina B12, calcio y otros nutrientes según cada caso.
El ejercicio completa su esquema. A lo largo de su carrera, Gere practicó gimnasia, karate y tap dance, en parte para preparar personajes cinematográficos. En la actualidad, según ha relatado, combina caminatas con entrenamientos de intensidad moderada. Este enfoque coincide con recomendaciones sanitarias que priorizan la actividad regular y sostenible por encima de rutinas extremas, especialmente a medida que avanza la edad.
Una mirada sin nostalgia sobre el paso del tiempo
En una entrevista con El País, Gere relató que las retrospectivas de sus películas le permiten ver, en pocos minutos, los cambios de su rostro y su voz desde los 26 años. Lejos de interpretar ese recorrido como una pérdida, dijo preferir contemplarlo como un proceso natural. “Todo envejece”, resumió, al rechazar una mirada angustiada sobre la transformación física.
La postura del actor se aproxima al concepto psicológico de savoring, la capacidad de detener la atención para reconocer y disfrutar experiencias positivas cotidianas. No se trata de negar las dificultades ni de aspirar a una felicidad constante, sino de registrar momentos que suelen quedar eclipsados por la prisa o la preocupación. En ese sentido, la rutina de Gere combina prevención física, práctica contemplativa y una aceptación activa de la edad: una propuesta personal con elementos respaldados por la evidencia, pero que requiere adaptación individual y no admite recetas universales.
