La República Democrática del Congo inició este jueves una campaña de vacunación de emergencia contra el ébola, dirigida inicialmente a trabajadores sanitarios y personal esencial de primera línea, ante el mayor brote registrado hasta ahora en el país. Las autoridades emplearán la vacuna Ervebo bajo un programa de uso compasivo, mientras se evalúa su eficacia frente al virus Bundibugyo, causante de la actual epidemia.

El ministro de Salud, Roger Kamba, lanzó la campaña en Kisangani, capital de la provincia de Tshopo, una de las seis provincias afectadas en el este del país. “Hemos decidido usar la vacuna Ervebo para proteger primero a quienes están en primera línea”, declaró durante el acto.
Hasta el martes, el Gobierno congoleño reportaba 5.713 casos confirmados y 2.744 muertes. El foco principal se encuentra en Ituri y el brote ya es el más mortífero entre los 17 episodios previos de ébola registrados en la República Democrática del Congo.
La campaña prevé llegar a 14 zonas de salud de las provincias de Tshopo, Bas-Uele y Haut-Uele. Según la agencia estatal de noticias, el país ha recibido más de 50.000 dosis de Ervebo. La Organización Mundial de la Salud aprobó la utilización de 70.000 dosis: unas 50.000 se destinarán a personal sanitario y trabajadores de primera línea, y 20.000 a un ensayo clínico.
Ervebo demostró eficacia en brotes anteriores asociados a otra variante del virus, pero no existe por ahora una vacuna autorizada ni un tratamiento específico contra el virus Bundibugyo. Las autoridades consideran que la relación entre ambos virus podría ofrecer cierto nivel de protección, aunque esa posibilidad sigue bajo estudio.
Placide Mbala Kingebeni, director de investigación, ensayos clínicos e innovación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, señaló que durante la campaña se recopilarán datos para medir el desempeño de la vacuna frente al brote actual.
La respuesta sanitaria se desarrolla en un contexto de inseguridad, desplazamientos de población, una huelga de trabajadores de salud y una intensa movilidad interna. La OMS ha advertido que la epidemia continúa fuera de control y podría superar al brote de África Occidental de 2014 a 2016, que causó más de 11.000 muertes, principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
