El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, cuestionó la advertencia de Claudia Sheinbaum sobre presuntos intentos de Estados Unidos por intervenir o dividir políticamente a México. El legislador sostuvo que no hay señales de una invasión ni de una intervención directa y afirmó que ese planteamiento puede deteriorar la relación con el principal socio comercial del país.

Cooperación frente a acusaciones
Añorve pidió al gobierno atender con seriedad los señalamientos de autoridades estadounidenses, incluidos los del director de la DEA, Terrance Cole, sobre presuntos vínculos de integrantes de Morena y funcionarios con la delincuencia organizada. A su juicio, invocar la soberanía como única respuesta puede proyectar protección política e impunidad, cuando el reto exige cooperación institucional y esclarecimiento de las acusaciones.
La disputa ocurre en un clima de confrontación electoral anticipada. Sheinbaum consideró muy difícil que el PRI recupere la Presidencia en 2030, después de que Alejandro Moreno proyectara una coalición para disputar la mayoría legislativa en 2027 y la Presidencia tres años después. La Presidenta sostuvo que la evaluación decisiva corresponde a la mayoría ciudadana y defendió su Segundo Informe frente a las críticas previsibles de la oposición.
El intercambio concentra dos frentes: la gestión de la relación con Washington y la competencia política interna. Mientras el PRI reclama una postura menos confrontativa y mayor rendición de cuentas, el gobierno sitúa el debate en la defensa de la soberanía y en el respaldo popular. La diferencia no es sólo discursiva: puede definir el margen de cooperación bilateral en seguridad y alimentar la narrativa rumbo a los próximos comicios.
