El Gobierno de Portugal decidió negociar durante tres semanas con Lufthansa y Air France-KLM la venta de una participación del 44,9 % de TAP, después de considerar que las ofertas vinculantes presentadas por ambos grupos tienen una valoración global muy similar. La decisión modifica el curso habitual de una privatización, que habría llevado a seleccionar de inmediato a un único licitador, y busca que los dos candidatos mejoren sus propuestas antes de que el Ejecutivo elija al comprador final.
Una fase final con dos candidatos
El Consejo de Ministros acordó solicitar a Parpública, la sociedad estatal responsable de gestionar la reprivatización parcial de la aerolínea, que envíe invitaciones formales a Lufthansa y Air France-KLM para iniciar las conversaciones. El periodo de negociación se prolongará durante tres semanas, según informó el Ejecutivo, mientras que el plazo general del proceso de venta quedará extendido hasta el próximo 31 de diciembre.
El ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, explicó que lo habitual en esta etapa habría sido avanzar directamente hacia la negociación final con un solo oferente. Sin embargo, el análisis de Parpública concluyó que las dos propuestas presentan un valor global comparable, aunque difieren en sus planteamientos. Por ese motivo, el Gobierno optó por mantener abiertas ambas vías y dar a cada grupo la posibilidad de presentar condiciones mejoradas.
La fórmula elegida coloca a los dos competidores en una posición de igualdad durante un tramo decisivo del proceso. Al mismo tiempo, permite al Estado portugués utilizar la competencia entre los grupos para tratar de obtener mejores garantías económicas, industriales y estratégicas. Una vez recibidas las ofertas revisadas, el Ejecutivo seleccionará al único candidato con el que considere posible cerrar la operación en un plazo breve.

La operación llega tras la salida de IAG
Lufthansa y Air France-KLM presentaron sus ofertas vinculantes el pasado 29 de julio, después de haber entregado propuestas no vinculantes el 2 de abril. Ambos grupos quedaron como los únicos candidatos tras la retirada de International Airlines Group (IAG), matriz de Iberia y British Airways, que inicialmente también había mostrado interés en participar en la operación.
El proceso de privatización parcial fue autorizado por el Gobierno portugués en julio de 2025. Su diseño contempla la venta del 44,9 % del capital a un inversor estratégico y la reserva de hasta otro 5 % para los trabajadores de TAP. Si los empleados no suscriben la totalidad de esa participación, el comprador podrá adquirir las acciones restantes. El Estado conservará inicialmente al menos el 50,1 % de la compañía.
La estructura mantiene el control público de la aerolínea, pero incorpora a un socio industrial con capacidad para influir en su estrategia, red comercial y posición dentro del mercado europeo. Por ello, la operación no se resolverá únicamente mediante una comparación de precios. El proyecto de futuro para TAP y los compromisos exigidos por Portugal tendrán un peso central en la decisión.
Marca, Lisboa y conexiones estratégicas
Entre las condiciones consideradas esenciales figuran la continuidad de la marca TAP, el mantenimiento de su sede en Portugal y la preservación del centro de conexiones de Lisboa. También se tendrán en cuenta las rutas consideradas relevantes para la economía portuguesa y para las comunidades lusas residentes en el exterior.
Estos elementos reflejan la importancia de TAP más allá de su actividad comercial. El aeropuerto de Lisboa funciona como el principal punto de conexión de Portugal con Europa, Brasil, África lusófona y otros mercados internacionales. Cualquier modificación profunda de la red de vuelos podría afectar al turismo, al tráfico empresarial y a la conectividad de las comunidades portuguesas, de modo que las garantías operativas serán previsiblemente tan relevantes como el importe ofrecido por las acciones.
La competencia entre Lufthansa y Air France-KLM también plantea dos posibles orientaciones industriales para TAP. La integración con cualquiera de los grandes grupos europeos podría ampliar el acceso de la aerolínea a alianzas, conexiones y capacidades comerciales, pero cada candidato tendrá que demostrar cómo compatibilizará esa integración con los intereses específicos de Portugal. En ese equilibrio se concentrará buena parte de la negociación de las próximas semanas.
Una compañía recuperada por el Estado durante la pandemia
TAP pertenece actualmente en su totalidad al Estado portugués, que recuperó el 100 % de su capital en 2021 al aumentar su participación para rescatar a la compañía de las pérdidas sufridas durante la pandemia de coronavirus. La operación ahora en marcha representa, por tanto, un intento de atraer capital y capacidad estratégica privada sin renunciar inicialmente al control mayoritario.
La ampliación del calendario hasta el 31 de diciembre ofrece margen para evaluar con mayor detalle las propuestas mejoradas, pero también prolonga la incertidumbre sobre la estructura futura de la aerolínea. El Gobierno deberá ponderar el valor financiero de las ofertas, la solidez de los compromisos industriales y la capacidad de cada grupo para preservar la función de TAP como compañía de bandera y plataforma internacional de Portugal.
El resultado dependerá de las condiciones que Lufthansa y Air France-KLM presenten al término de las tres semanas de conversaciones. La decisión final determinará no solo quién entra en el capital de TAP, sino también bajo qué modelo de cooperación se desarrollará la aerolínea y qué garantías conservará Portugal sobre su conectividad, su identidad corporativa y su papel en la economía nacional.
