Olivia Wilde volvió a ser centro de atención por su apariencia durante la promoción de la película The Invite en Londres. Un video de entrevista difundido por The Sunday Times Style generó comentarios en redes que expresaron preocupación por su extrema delgadez, con usuarios que mencionaron términos como dismorfia corporal y especulaciones sobre su salud.

Las reacciones se suman a incidentes previos. En abril, una imagen comparada con Gollum generó viralidad masiva, y Wilde reconoció en entrevista con The Cut que “me veía como Gollum”. En junio, durante el estreno en Los Ángeles, también recibió comentarios por costillas visibles. En el podcast Call Her Daddy, la directora describió la foto como la de “un cadáver” y señaló que la imagen llegó a “cien millones de teléfonos”.
El peso de la imagen pública
Durante la misma promoción, Wilde abordó cómo sus inseguridades moldearon su carrera. Recordó haber posado para la portada de Maxim en 2009 tras ser elegida la mujer más hot del año y admitió que ese reconocimiento, aunque subjetivo, le abrió puertas de casting. Sin embargo, también señaló que los superlativos generan reacciones polarizadas: “cada vez que alguien dice ‘eres la más hot’, habrá gente que diga que eres la más fea”.
El caso de Wilde ilustra la presión constante que enfrentan las figuras públicas femeninas. Aunque ella ha optado por hablar abiertamente de su experiencia, el patrón de comentarios en redes muestra que el escrutinio sobre el cuerpo sigue siendo inmediato y personal, independientemente del contexto profesional que rodea la aparición.
